Bodegones peruanos, el lado B de la gastronomía de moda

Existe un circuito que nada tiene que ver con las fusiones en boga, donde la ecuación precio calidad, te favorece.

Al hablar de comida peruana, el imaginario gourmet remite a restaurantes de alta gama, en Palermo y Barrio Norte. Pero fuera de este circuito top, existen decenas de bodegones peruanos frente a los cuales jamás verás estacionado un Audi A3 ni chicas vistiendo Chanel.

Muchos de estos establecimientos se iniciaron de forma semiclandestina, sin habilitación municipal y con una clientela en la que abundaban los indocumentados. Contra viento y marea, se hicieron su lugar y hoy facturan más que sus “hermanos top”. Si algo debe destacarse de estos peruanos “Clase B” es que son auténticos, generosos con las porciones y sobre todo, baratos, todo un anzuelo para un verdadero foodie. Así que no hace falta tomarse un avión a Lima para tener una experiencia peruana de primera mano. Basta con leer esta relevamiento de Plantea JOY y sumergirte en el Perú profundo que habita en el corazón de Buenos Aires.

CARLITOS
Lejos, muy lejos está este Carlitos de su homónimo de los panqueques de Villa Gesell. Para empezar, uno podría estar perfectamente en un boliche de Lima ya que su clientela es peruana en su totalidad. A pesar de que el local está repleto de bote a bote, se puede conversar. Es que los oriundos de esa tierra tienen el don de la discreción y es común verlos departir silenciosa y apaciblemente. El lugar, un salón rectangular, es pulcro y aseado. Tiene espejos en las paredes, dos televisores y una rocola que espera ser alimentada con monedas. Una de las especialidades es la ocopa arequipeña (una base de papa hervida con crema de huacatay). También preparan papas a la huancaína, causa rellena de pollo y platos criollos como chicharrón de cerdo, cabrito con frijoles, lomo salteado, anticuchos de corazón, ají de gallina, el tradicional arroz con pollo limeño y bistec a lo pobre (con arroz, papas fritas, banana y huevo frito). El precio promedio de los platos ronda los 30 pesos. Al mediodía se sirve un menú más que económico, a sólo $22, que incluye una sopa, primer plato y refresco. Abre todos los días mediodía y noche.
(Av.Corrientes 3070, Abasto / T. 4861 6440)

LA CONGA
Una verdadera sorpresa depara este inmenso comedor casi escondido, en la calle La Rioja, frente a un mercado de ropa del tipo de La Salada. La Conga es enorme, un verdadero hormiguero sudamericano de febril actividad, un atestado comedor con capacidad para unas 250 personas. A pesar de su tamaño, es notable que haya que esperar en la puerta a que se desocupe alguna mesa. Del techo penden guirnaldas con los colores patrios y unos cuadros kitsch de paisajes costumbristas decoran las paredes. Entre los platos que elaboran se destaca el seco de pato o de cordero, el pollo a la broaster (invento estadounidense para preparar el pollo tipo KFC que hizo pie en Perú) y platos de nombre curioso como “sustancia de pollo o carne”, una sopa de carne o pollo en trocitos con cabello de ángel aderezada con cebolla, tomate, pimienta y huevo batido. Otros platos de la carta son el escabeche de pollo, el picante de mariscos, el chupe de corvina y el mero en salsa de mariscos con chicharrón mixto. Para remojarse la garganta se puede recurrir a una buena jarra de chicha morada. El precio de los platos oscila entre los 30 y 40 pesos. Abre todos los días mediodía y noche.
(La Rioja 39, Once / T. 4865 5084)

LOS TRUJILLANITOS
Más chico y discreto que los demás, cuenta con inmaculadas cortinas de puntillas que cubren los ventanales del frente. La Virgen de La Puerta de Trujillo pende del dintel. El Señor de los Milagros (reverenciado en Lima) cuelga del extremo opuesto del salón. Un póster de la ciudad de Trujillo completa el tríptico que es toda la decoración que se encuentra en el local, iluminado con luz de neón. Los platos, como es de rigor, son abundantes. La carta es un poco más breve que la de sus vecinos y cocinan especialidades como el caldo de patasca (caldo de mote, mondongo y rabo de buey), cabrito estofado, seco de cordero y de carne, además de los ceviches y la carapulcra, plato muy apreciado entre los locales hecho con papa lisa hervida, picada, deshidratada al sol, luego remojada, aderezada y guisada. Los lunes se hace la tradicional chamba, una sopa de trigo con porotos pallares, habas y cerdo. De postre nada mejor que mazamorra dorada, crema volteada o torta de piña. Abre todos los días mediodía y noche.
(Av. Corrientes 3564, Abasto / T. 4862-2314)

MAMANI
Es uno de los pioneros del Abasto, que en abril de 2008 se mudó de Lavalle y Agüero a su nueva ubicación de la calle Ecuador, a metros del shopping. Cuenta con un enorme local para 200 personas, famoso por el crujiente pollo a la brasa que sirven a partir de las 19 (hecho en spiedo a leña). El aderezo con el que pintan el pollo era hasta hace poco un secreto bien guardado, pero César, el dueño, confiesa que lleva Ginebra Bols, azúcar, cerveza, Coca-Cola, sal, pimienta y ají colorado. Una vez por semana cocinan oyuquito con carne, un plato serrano hecho con papa Oyuco. También es muy popular el anticucho de corazón de res acompañado de papa a la huancaína. Otro plato que hacen espaciadamente es la sopa seca chinchana, una especialidad de Ica, legado de los esclavos negros; son fideos cocidos al vapor, aderezados con albahaca, ají colorado, cebolla, ajo, papa y una presa de pollo o cerdo. Además hay muchos platos de cocina chifa. El menú económico de mediodía sale 22 pesos (sopa, primer plato y refresco), mientras que por la noche se come por unos 60. Abre todos los días mediodía y noche.
(Agüero 707, Abasto / T. 4861-1183)


 


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