Buscan testigos entre los vecinos del empresario
Por Télam
- Los investigadores del crimen del empresario Campusano de Navarro, buscan testigos entre los vecinos.
- Se sospecha que los asesinos eran profesionales y estaban muy bien organizados. La esposa del empresario aportó escasos datos.
- El fiscal le sacó el caso a la Policía de Navarro y lo dejó en manos de la Delegación de Investigaciones de Mercedes.
Los investigadores del crimen del empresario Alcides Oscar Campusano, asesinado el sábado pasado en su casa del partido de Navarro, buscan a vecinos que pudieran haber escuchado o visto escapar a los delincuentes, sobre quienes se sospecha que eran profesionales y estaban muy bien organizados.
Pero los investigadores creen que algún otro vecino puede haber escuchado o visto salir a los delincuentes y, de esta manera, aportar algún dato importante sobre el vehículo en el que pudieron haber huído.
El crimen se produjo el sábado pasado a la madrugada, cuando Campusano se hallaba durmiendo en su casa de las calles 30, entre 13 y 15, en la zona céntrica de Navarro, donde residía junto a su esposa Mirta Keale, de 30 años, y sus dos hijas gemelas de 4.
En la casa también vive una hija de Keale de 15 años, pero que no se hallaba en el lugar porque había concurrido a un cumpleaños de 15.
Todo se inició cerca de las 3:40 cuando, según denunció la mujer de la víctima, tres delincuentes armados, encapuchados, vestidos de negro y con guantes y linternas los sorprendieron cuando dormían en una de las habitaciones de la planta alta.
Según las fuentes, el hombre habría intentado resistir el asalto y hasta extrajo un arma de fuego que tenía guardada en una mesita de luz, pero finalmente decidió entregar el revólver cuando fue amenazado de muerte por los asaltantes.
Los delincuentes le exigieron a Campusano la entrega de unos 40 mil dólares que el empresario supuestamente había cobrado producto de la reciente venta de un caballo de polo a lo que la víctima les respondió que no contaba con esa suma de dinero.
Las fuentes indicaron que, al parecer, los delincuentes manejaban un dato equivocado sobre el dinero que buscaban porque esa operación aún no se había concretado.
El hombre fue golpeado en el rostro y cráneo, maniatado, con cortes en el cuello y una sábana que le cubría la cabeza. Luego, los forenses determinaron que murió por asfixia por sofocación.
En tanto, Keale sufrió golpes en el rostro, pero fue atendida en un centro asistencial y, luego, dada de alta.
Los delincuentes huyeron con una suma de dinero que se encontraba dentro de un maletín, dijeron los detectives.
Para los investigadores, está claro que se trató de un homicidio como consecuencia de un robo, aunque no descartan otras hipótesis.
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