Cámaras de seguridad grabaron asesinato del colombiano en Recoleta
Jairo "Mojarro" Saldarriaga Perdomo recibió cinco balazos. Era jefe de sicarios del máximo narcotraficante de Colombia.
Recoleta colombiano muerto
Si bien no dejaron trascender el contenido de su declaración, las fuentes confirmaron que ya fue localizada y declaró como testigo la mujer que acompañaba a Saldarriaga en Argentina. Se trata también de una ciudadana colombiana llamada Alejandra Solano Estrada (36), aunque ingresó a Argentina a principios de abril con un pasaporte venezolano a nombre de Alexandra Alvarez.
La principal hipótesis sobre el móvil del crimen es que Saldarriaga, alias "Mojarro" o "el Guajiro", fue ejecutado en el marco de una venganza narco, y que se encontraba "escondido" en Argentina porque ya en mayo de 2011 había logrado salir ileso de un atentando que tenía como fin eliminarlo cuando un grupo de sicarios acribilló a seis personas en una cancha de fútbol en la localidad de Villavicencio, cerca de Bogotá.
Según medios colombianos, Saldarriaga había sido guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y en la actualidad lideraba un ejército de 20 sicarios bajo las órdenes de Daniel "El Loco" Barrera Barrera, sindicado mayor narco de su país.
Ambos quedaron enfrentados en febrero de 2011, cuando "El Loco" acusó a "Mojarro" de haber entregado a la Policía un cargamento de 500 kilos de cocaína que iban a ser transportados a México.
El hecho ocurrió a las 18.45 del 17 de abril en Marcelo T. de Alvear, entre Talcahuano y Libertad, cuando el colombiano salía de un garaje y fue atacado a balazos por un hombre que llegó en moto.
Al menos un testigo vio cómo después de herir a la víctima -fue atacada por la espalda y en total recibió cinco balazos-, el asesino se acercó para rematarla de un tiro en la cabeza.
Un efectivo que estaba de consigna a media cuadra escuchó las detonaciones de arma de fuego y al aproximarse observó al hombre baleado en el suelo.
El asesino abandonó allí la moto marca Zanella, tipo enduro y recién comparada con la que había llegado y huyó corriendo hacia la avenida Santa Fe, momento en el que efectuó otros cuatro disparos intimidatorios para cubrir su fuga y perderse entre los transeúntes.
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