Casi un Ángel

*minutouno.com visitó la casa de Ángel Sánchez y habló en exclusiva con el ex árbitro internacional.
*La vida fuera de las canchas de un personaje del fútbol que alberga en su hogar una sorprendente colección de camisetas, pelotas y objetos de lo más curiosos.

Tocar timbre en la casa de Ángel Sánchez resultaba un poco intimidatorio. Sin embargo, rápidamente se convirtió en una situación muy familiar, cuando abrió la puerta Luli, su hija menor, que hace pocos meses cumplió 15 años. Enseguida, la niña –ya no tan niña, aunque a su padre le cueste reconocerlo-, llamó a su papá, quien esperaba en el “Rincón de Angelito”, como fue bautizado un espacio lleno de recuerdos que la familia de este ex árbitro le preparó y regaló hace ya dos años.  

En el “Rincón de Angelito” se respira fútbol. Muchas veces caratulado como “museo”, esta pequeña pieza alberga más de 500 camisetas, casi 200 pelotas, y curiosos objetos que van desde los botines de "Orteguita" hasta un celular que le tiraron en la cancha de Racing. Todo esto muy ordenado y fichado por Mary, su esposa, quien se encarga de ponerle la fecha y el partido a cada accesorio que decora las vitrinas del lugar.

“Esto no es una obra mía. Yo guardaba cosas pero en un lugar mucho más chico. Entonces, hace casi dos años, cuando remodelaron la casa, mi esposa se encargó de hacerlo sin que yo me diera cuanta. Yo entraba, dejaba el auto en el garage y ni me enteraba de qué estaban haciendo en esta piecita. Para un día del padre, me dieron la sorpresa y estaba esto armado”, contaba Ángel mientras miraba a su esposa para que lo corrigiera si algún dato era erróneo.

Sin conocimientos periodísticos, Mary hizo un trabajo de archivo exhaustivo y armó carpetas con toda la carrera de “su hombre de negro”, desde que marcaba el off-side en el Ascenso hasta la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002. Ningún objeto está sin su referencia, y la mezcla y originalidad le dan un toque muy especial. Desde la Pintier casi desinflada hasta el soberbio esférico del Mundial, todo tiene su lugar y significado.

“La primera camiseta que tuve fue la de Atlético Rafaela”, decía Sánchez mientras mostraba una casaca un tanto deshilachada de mangas tres cuartos.

-¿Y de Maradona, no hay camiseta?
- No, creo que es una de las pocas que me faltan. Es que a Maradona le gané un juicio por daños morales en 1999, cuando él era técnico de Mandiyú de Corrientes y me agredió verbalmente en un partido contra Independiente. Así que no creo que la consiga tampoco…

-¿Tampoco tenés la de Jôao Pinto? (Jugador de Portugal que lo golpeó en un partido frente a Corea del Sur en el Mundial 2002)
- Tampoco…aunque gracias a Jôao Pinto conocí Zurich porque tuve que ir a declarar a la FIFA por el incidente.

-¿Cómo es el trato con los jugadores dentro de la cancha?
- Con muy pocos jugadores tuve problemas. Hubo futbolistas difíciles para dirigir como el "Chanchi" Estévez o la "Brujita" Berti. Estévez es un tipo muy jodido en su forma de ser. Con los veteranos hay un trato diferente, ya que hay confianza después de tantos años dirigiéndolos.


 


- Por ejemplo, en un penal, ¿qué se dicen entre ustedes?
 - Cuando cobrás un penal medio dudoso, les decís: ‘Andá que ahora lo atajás y te hacés famoso’. Así, te dejan de joder y descomprimís la situación. Esto me pasó en un Boca vs. Rosario Central con el arquero Castellano. Le di dos penales a Boca y los atajó a los dos,  uno a Maradona y otro a Caniggia. Yo siempre se lo recuerdo y lo bromeo con que lo hice popular.

-¿Alguna vez tuviste miedo en una cancha?
- Nunca tuve miedo, sino te inhibís para tomar decisiones. Ni siquiera cuando en Chile me fui inconciente por un proyectil que me tiraron en un partido por Copa Libertadores entre Cobreloa y Olimpia. Así es la actividad del árbitro, si tenés miedo, hay que dedicarse a otra cosa.

- ¿Qué extrañás de la actividad de árbitro?
- La verdad que no extraño demasiado. Me contratan para dirigir distintos eventos y tengo muchos reconocimientos. Sí  extraño los viajes, lo previo y lo posterior a los partidos, hacer el informe, las cenas con los colegas, pero no los 90 minutos. Ahora puedo vivir los fines de semana de otra manera después de 26 años. Una vez, pasé el  cumpleaños de mi señora en Córdoba porque tenía que dirigir una final del Ascenso. Creo que no me quedó nada por hacer: dirigí una final de un Mundial Sub 20, la Copa del Mundo, siete Superclásicos. Extraño lo justo y necesario dentro de una actividad con mucha adrenalina y mucha pasión.

- ¿Cómo es la vida de Ángel Sánchez lejos del arbitraje?
- Ahora estamos a full con la cría de gallinas y los huevos (hay huevos por toda la casa) y también me dedico a la docencia.

- ¿Y la radiología?
- La radiología quedó atrás en el 2002, aunque uno nunca sabe…

- Con Elizondo retirado, ¿quién es, a tu juicio, el mejor árbitro argentino en este momento?
- Creo que es Héctor Baldassi hace muchos años. La prensa tiene la capacidad de decidir quién es el mejor, pero no siempre está capacitada para hacerlo. Héctor se juega y hace tiempo que es el mejor técnicamente. Horacio era más meticuloso y estuvo siempre ayudado por buenos jueces de línea. De todos modos, hizo un buen papel en Alemania.

Polémico, criticado, mediático, querido, odiado. Sánchez carga con todos estos adjetivos y, tal vez, con muchos más. Una de las carpetas que meticulosamente preparó Mary se titulaba “Ángel o demonio”. Aunque después de conocerlo más allá de las canchas y sin ser extremistas, se puede afirmar que es “Casi un Ángel”.

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