Los Schoklender: otro caso que conmocionó a la sociedad
- Sergio y PabloSchoklender fueron acusados de haber asesinado a sus padres el 30 de mayo de 1981 y ambos fueron condenados a cadena perpetua.
- Pese a que eran años en que todos los días había muertes violentas, el caso conmocionó a la sociedad de aquellos días.
La imputación por parte del fiscal Javier Di Santo a Facundo Macarrón, de haber abusado y asesinado a Nora Dalmasso, su madre, trae a la memoria colectiva el asesinato de Mauricio Schoklender y su esposa Cristina Silva, cometido por sus hijos Sergio y Pablo.
Era la tarde del 3 de junio de 1981. El portero de un edificio descubrió que desde el baúl de un auto Dodge Polara estacionado sobre una avenida, goteaba un hilo de sangre sobre el asfalto. Inmediatamente llamó a la policía que encontró, en dos bolsas de naylon, los cadáveres del ingeniero Mauricio Schoklender y su esposa Cristina Silva. Era el principio del fin para Sergio y Pablo, los hijos y asesinos de sus padres.
Después de un proceso judicial, la Justicia determinó que los autores del crimen habían sido Sergio y Pablo Schoklender, los hijos varones de la pareja, quienes negaron su responsabilidad en el hecho.
Un festejo que antecedió a la muerte
Para la justicia todo se desarrolló el 30 de mayo de 1981, luego que el matrimonio, junto con sus hijos Sergio, Pablo y Valeria, regresaron tras festejar el cumpleaños número 23 del hijo mayor de los Schoklender. Ya en el departamento donde vivían (en 3 de Febrero 1840, del barrio de Belgrano), el ingeniero y su hija se fueron a dormir. Minutos más tarde lo iba a hacer Silva que, según testigos tenía serios problemas con el abuso de alcohol.
Según la investigación judicial, Pablo odiaba a su madre porque ella, entre otras cosas, le habría hecho propuestas incestuosas. Los responsables de la causa dijeron que esa noche Pablo despertó a su hermano y empezaron a discutir sobre la posibilidad de matar a sus padres. También los fiscales argumentaron que la madre escuchó las voces y que se levantó para dirigirse a la cocina. Allí fue cuando Pablo la golpeó en la cabeza con una barra de hierro y Sergio la remató estrangulándola con una soga.
Al padre lo mataron en la cama, también con el hierro y la soga. Los hijos varones del matrimonio le habían pedido prestado –en los días que mediaron entre los asesinatos y los hallazgos de los cuerpos- US$5000 a un amigo de su padre y huyeron hacia Mar del Plata, aunque la policía ya sospechaba de ellos.
El mayor de los hijos fue detenido en la localidad de Cobo –cercana a la Felíz- mientras que su hermano fue interceptado en Ranchillos (Tucumán).
Condenados a cadena perpetua
Durante los alegatos finales del juicio, Sergio declaró que el crimen de su padre lo había cometido un grupo armado, presuntamente vinculado al tráfico de armas. Y se llegó a comentar que la víctima habría sido asesinada por un ajuste de cuentas de negocios con la Junta Militar.
Sin embargo, el 12 de marzo de 1985, la jueza Martha Lopardo condenó a Sergio a prisión perpetua y absolvió a Pablo, que quedó libre. Sin embargo, la falta de mérito para el menor de los hermanos se levantó el 7 de abril de 1986. La Cámara de Apelaciones cambió la absolución por perpetua y pidió su captura.
Lo atraparon recién el 14 de mayo de 1994 en Bolivia y en su nueva vida se había cambiado el nombre por el de Jorge Velásquez, un comerciante argentino radicado en Santa Cruz de la Sierra que se había casado y, aunque en ese momento estaba separado, tenía una hija.
Sergio pasó en prisión 14 años –allí estudió Derecho y Psicología- y salió en libertad condicional el 28 de noviembre de 1995 ya que resultó beneficiado por la aplicación de la ley que computa como dobles los años en que estuvo detenido, pero sin condena. Desde su libertad se vinculó con las Madres de Plaza de Mayo.
Por su parte, Pablo sigue preso, aunque fue autorizado en 2001 a trabajar en un estudio jurídico, en el marco de las salidas laborales con que fue beneficiado por la Justicia.
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