Celina Rucci, una vedette que mete las manos en la masa
- La vedette tomó el toro por las astas: eligió hacerse cargo de las compras y llegó con las bolsas del supermercado.
- En la cocina, se lució casi más que en la pista de “Bailando por un sueño” y cuando se fue, dejó una fuente de fideos con estofado de la que minutouno.com no pudo dejar de ocuparse.
Cuando sonó el timbre y en la puerta estaba Celina Rucci, cargada con las bolsas de las compras, la producción de minutouno.com se quedó con la boca abierta: sin maquillaje y en calzas, ahí estaba una de las mujeres más atractivas de las que “bailan por un sueño”. Y por si fuera poco, traía bizcochitos para el mate, que tomó amargo mientras se esmeraba en la cocina.
Porque a Celina le entusiasman los desafíos y es una chica que tiene con qué enfrentarlos: estudió baile durante quince años y se recibió de Licenciada en Ciencias de la Comunicación, con especialización en política.
Claro que tanta preparación puede tener sus consecuencias: “La mayoría de mis compañeras de ‘Bailando’ está como en otra órbita o me aburre porque no pueden sostener una conversación”, confiesa Celina y aclara que con eso no quiere decir que sean tontas ni mucho menos, “porque si están adonde están seguramente algo de inteligencia tienen que tener, de tontas no tienen nada, pero hay intereses que a veces no comparto”.
“Me costó mucho entender este juego porque yo frecuentaba un círculo en el que éramos todos universitarios en el que debatíamos y charlábamos y en el cual el plano de las lolas no existía en absoluto –dice la mujer que debutó como vedette en Operación Ja Ja-. Ahora, al estar en este medio con personas que están todo el tiempo diciendo ‘¿me entendés?’ o ‘tipo, nah’, eso te vuelve un poco más chata”.
“Menos mal que tengo un marido muy culto, con el que puedo tener diálogos muy amplios y hablamos de todo”, se consuela Celina. Y cuando habla de su marido, se refiere a Claudio, el hombre que vive con ella y con Uciel –el hijo de Celina de una pareja anterior, que ya tiene once años- y a quien define como “un tipo muy capaz, muy inteligente y muy noble”.
Mientras revuelve el estofado, que tiene un aspecto riquísimo, sugiere probar cambiando la carne por pollo o por salchicha y señala que sus especialidades en la cocina no se limitan a este plato. Y la estrella es el puré de papas: “Yo considero que haciendo puré de papas a mí no me gana nadie. Todo tiene un orden: pelás las papas, las cortás, las sacás de la olla, las ponés en un bol con manteca y un chorrito de aceite de oliva y empezás a pisarlas con tenedor. Después se agrega un chorrito de leche, la yema de un huevo y cuando la consistencia está lograda, se condimenta con nuez moscada y se sirve con pimentón extra dulce y un chorrito de aceite de oliva por arriba”, explica Celina y nos regala una receta de yapa.
“Yo dije en alguna entrevista que cocinaba y me di cuenta de que la gente no lo puede creer, tal vez porque les cierra más la imagen de que vivo maquillada, con tacos y una bata de plumas, pero para mí eso pasa más por una fantasía del otro, porque la realidad es que yo tengo una persona que me ayuda con la limpieza, pero cuando llego a casa y me pongo a cocinar me relajo”, afirma la vedette. “Yo me sentaba, me traía un banquito cuando mi abuela cocinaba y para mí era la gloria, así aprendí”, recuerda Celina, a quien le gusta mucho la comida griega.
La bailarina reconoce que tiene “una extraña obsesión” por Grecia, y cuenta que ahora está planificando un viaje a ese país para poder ver tantas cosas que leyó sobre filosofía griega.
“El 1 a 1 lo aproveché muchísimo: trabajando de camarera, de barman, ahorré todo un año y estuve en el mismo hotel en el que estaba Cavallo, pero soy una persona que sabe lo que cuesta vivir: ayer fui al supermercado y me llamó muchísimo la atención lo que aumentó todo, porque yo tengo más o menos calculado lo que cuestan las cosas que compro, las cosas que cocino, las cosas de limpieza... no había comprado vino, ni demasiada carne”, se queja Celina, demostrando que es toda un ama de casa
Y casi sin que el equipo de minutouno.com se diera cuenta, en medio de la charla Celina pidió una fuente y acomodó sus fideos con estofado casi como si se tratara de una obra de arte.
Después de despedirla –y de degustar su maravilloso plato-, la idea que quedó flotando en el ambiente fue que Celina era una mujer demasiado completa: hermosa, voluptuosa, buena bailarina, súper simpática, excelente cocinera y hasta profesional con título universitario bajo el brazo... ¿No habrá sido un sueño?
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