ACUERDOS PRENUPCIALES

*Hoy minutouno.com te cuenta cómo quedar cubierto si tu ex es mala gente y te quiere sacar todo... O si sos vos quien quiere salir bien luego del divorcio.

En 1871, cuando Dalmacio Vélez Sárfield creó el Código Civil, la mujer ocupaba un lugar totalmente secundario en la sociedad. Sólo cuidaba las tareas domésticas y no salía a trabajar. Como en general estaba impedida de alcanzar un desarrollo económico similar al del varón, la ley buscó un modo para proteger económicamente a los cónyuges “más débiles” en caso de separación.

La cuestión es que las cosas cambiaron bastante desde aquel entonces, y hoy en día  hombres y mujeres tienen una paridad bastante equilibrada en las tareas, roles y ganancias que aportan cada uno al hogar. El tema no presenta problemas hasta que un día, cuando se pudre todo, hay  que dividir los bienes, y en este reparto muchos pierden no sólo el patrimonio ganancial, sino que además comprometen en la repartija sus pertenencias anteriores y las futuras.

La Dra. Viviana Koffman es abogada y una de las fundadoras del “El club de las divorciadas”, asegura que Argentina no tiene ninguna figura que se asemeje siquiera a un contrato prenupcial. “Hombres y mujeres - dice - no tienen ninguna protección si compran bienes con fondos propios durante el matrimonio, lo único que se puede hacer es dejar constancia en la escritura, que la compra se está realizando con el dinero de una de las partes de la pareja”.

Desgraciadamente para muchos, estas son cosas que no se piensan cuando todo anda bien, y sólo aparecen sobre el tapete cuando surgen las tan temidas crisis de pareja. En el 90 % de los países sí existe algún tipo de legislación que permite optar a los cónyuges entre repartir la ganancialidad o hacer directamente una separación equitativa de los bienes.

El tema no es demasiado complejo, entonces queda preguntarnos por qué la ley argentina no permite que los hombres y mujeres puedan disponer de sus bienes por separado, aún después de casarse. Un aspecto que da respuesta a esta pregunta puede ser el conservadurismo, los contratos prematrimoniales son muy mal vistos, porque presuponen una desconfianza de antemano que atenta directamente contra la unión que se va a realizar.

Sin embargo, cada vez son más las parejas que consultan por acuerdos prenupciales, esto puede pasar porque tienen dinero de antemano, y porque - esta es la causa de más peso - la gente ya no cree que se casa para toda la vida. Entonces aparece otro aspecto de este problema, que no sólo es la repartija del patrimonio, sino el tema de las herencias cuando una persona se casa más de una vez.

Supongamos que un hombre se divorcia, separa sus bienes, y vuelve a casarse, si muere, la nueva esposa recibe todos los bienes, los que fueron generados durante el primer matrimonio, y los del segundo. Esto es claramente una injusticia para el pobre primer ex cónyuge, que además de abandonado, también es privado de sus bienes pos repartida “fifty - fifty”.

Para destacar la importancia que toma esta cuestión, basta con hacer una revisión de los acuerdos prenupciales más top del mundo. Catherine Zeta - Jones y Michael Douglas, por ejemplo, dieron mucho que hablar cuando se supo que el actor ofreció una indemnización que abarcaba una casa, y un millón y medio de dólares por cada año que permanecieran casados si las cosas no andaban bien. La diva por supuesto rechazó la oferta porque esperaba cinco millones, finalmente acordaron en tres millones doscientos mil dólares.

Otro acuerdo famoso fue el que firmó la plebeya Leticia Ortiz antes de casarse con el Príncipe Felipe de Borbón, la pareja acordó la patria potestad de los hijos y la figura “noble” que conservaría Leticia pos divorcio. En nuestro país, rodeados por un entorno mucho menos glamoroso, Huberto Roviralta recibió de su ex Susana Gimenez una suma millonaria y un cenicero que le pegó en la cabeza mientras discutían las cuestiones relacionadas con la separación. A pesar del clamor popular que apoyaba masivamente a Susana, la Justicia le concedió al polista una suma millonaria de diez millones y medio de dólares sólo por estar junto a la estrella televisiva.

Lo ideal cuando hay dudas sobre el final de las cosas, y cuando hay un patrimonio que preservar, es consultar siempre a un abogado, aunque la Dra. Viviana Koffman asegura que igualmente nadie queda cubierto. “Es común - dice - que los hombres muy poderosos engañen a sus mujeres con algunas triquiñuelas legales muy frecuentes, como hacer firmar los papeles de una venta de casas o de acciones, o transferir su patrimonio a terceros confundiendo a su cónyuge con papeles complicados que acceden a firmar por confianza, y que generalmente las deja en Pampa y la vía”.

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