El placer de envejecer
Envejecer es algo que le pasa a todo el mundo menos a uno mismo, hasta que llega. Y es que se vive muy alejado del, inevitable, envejecimiento. Usualmente las personas suelen darse cuenta de que ya no están en su ‘plenitud’ cuando algún tipo de signo que se los indica (enfermedad normales en personas mayores, muerte de una persona de la misma edad, la llegada de nietos, la jubilación, etc.), y, en muchas oportunidades, algunas caen en depresiones y crisis personales que son difíciles de superar.
Año tras año, se adquieren saberes y destrezas relacionadas con la profesión o con algunas aficiones, pero raramente se aprenden cosas para vivir la vejez como se debe.
Ricardo Iacub, psicólogo y escritor que se especializa en la vejez, explicó: “Existe una especie sentimiento de no sentirse cómodo consigo mismo ya que, supuestamente, a cierta edad se pierden espacios que anteriormente te garantizaban tranquilidad. Objetivos que la sociedad te implanta como cotidianos y normales como el trabajo, por ejemplo, y que hacen que la vida marche. Cuando alguno de estos procesos se acaban hay mucha gente que no sabe que hacer”.
Muchas veces, al envejecer, “el propio cuerpo nos juega malas pasadas, las relaciones sociales cambian, se producen cambios en la vida cotidiana o se pierden los núcleos sociales. Todas estas cosas hacen que algunas personas se sientan mas vulnerables”, asegura Iacub.
Estos procesos de cambio que no logran asimilarse se pueden definir como crisis o periodos de cambios donde se tiene que revaluar su vida con esta nueva etapa vital que le toca. Hay que tener en cuenta que envejecer es un proceso de la vida como cualquier otro, natural en los seres vivos, y que nadie puede hacer nada para frenarlo.
La inevitable pérdida por fallecimiento de familiares y amigos de su edad, el cese de la actividades laborales y de la vida social suelen crear sensaciones que van desde la apatía o melancolía, hasta el temor a la muerte o el aislamiento.
Los cambios, tanto a nivel físico como psicológico no llegan de un día para el otro. Son muy graduales, y se deben abordar con tiempo. Es posible aprender a vivir y disfrutar de la última etapa de la vida. Tanto que quizás te encuentres asegurando que estás en tu mejor momento, como más de una vez escuchaste decir a “gente vieja” y no lo podías creer.
“La mayoría de la gente traspasa bien estos tiempos de cambio”, agrega el especialista. Suele “encontrar nuevos rumbos. Ya sea personal o social”. Mientras que otras personas “se quedan en el camino”.
Inconvenientes
Uno de los problemas más comunes que se enfrentan al entrar en la tercera edad es la agorafobia, que es el miedo a los espacios abiertos. Según comentó Iacub, muchas personas mayores suelen poner excusas como “me pueden robar”, pero en realidad tienen miedo de adecuarse a estas nuevas variables y “no hacen nada porque tienen temor de caerse en la calle, sienten que no están a la par del resto o simplemente no se sienten seguros”.
Otros de los factores que se encuentra comúnmente es la depresión. “Bajan los brazos, sienten que no pueden hacer cosas, no están contentos con lo que les pasa físicamente, socialmente, tienen menos plata”. Por estos motivos “mucha gente decide bajar los brazos y dice ‘bueno, me rindo’”.
Lo importante es que todas estas patologías tienen cura. Pero no hay que dejarse estar. Las primeras personas que deberían consultar para solucionar esto es la gente mayor.
Usualmente estos inconvenientes se tratan a través de de psicoterapia, procedimientos terapéuticos -si hace falta- y, fundamentalmente, una red social que los apoye.
Hay que destacar la importancia de estas redes sociales y el contacto con otras personas. Iacub expresó: “Yo veía mucha gente mayor que venia –a centros de jubilados- con duelos atrasados, se sentían muy solos y vivían penando a la pareja que habían perdido. Pero con el grupo se volvieron a reconectar con la vida, con proyectos y esto hizo que pudieran superar las pérdidas o depresiones. Los centros de jubilados o cualquier agrupación de gente mayor que tenga actividades curan a muchísima gente de la tristeza. Inclusive muchos se curaron sólo con ir a alguno de estos lugares”.
Diferencia de sexos
Según declaró el especialista, la mujer tiene más capacidad de manejo del envejecimiento. Por un lado viven más y, aunque no parezca este es un factor muy importante. Por el otro, la mujer tiene más herramientas para encontrar nuevas soluciones y afrontar este ‘problema’. “Probablemente porque muchas de las propuestas son muy sociales”.
“Vas a ver que en cualquier agrupación la mayoría son mujeres. Esto dice que las mujeres tienen mayores capacidades para empezar de nuevo”, expresa Iacub. Los hombres tienen mayores problemas. Se sienten más aislados.
Desarrollá todas las posibilidades que tu cuerpo permita. Hacélo, lógicamente, mediante actividades adecuadas a tus posibilidades. Buscá gente para pasear.
¿Qué hacer?
Iacub recomendó: “Sirve estar activos, tanto mentalmente como físicamente. La actividad mental va desde hacer crucigramas, jugar a las cartas, leer, ver películas, discutir, charlar”.
También hay que tener en cuenta la cuestión que tiene más que ver con lo social. “Que es estimulante en si mismo”.
Y algo que destacó fue el rol que cumple el amor, el placer y la pareja. “Las parejas o la sexualidad son sumamente estimulantes, todas estas cosas hacen que uno sienta que el cuerpo es un lugar de placer”, no debe quedar reprimida, negada, dice. Todo esto beneficia a nivel psíquico.
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