MAMÁ, PAPÁ… REPETÍ

*Esta semana en muchas familias sonará esta frase, minutouno.com habló con una especialista para decirte cómo actuar correctamente.

Repetir de año no es una tragedia, las estadísticas aseguran que aproximadamente uno de cada ocho chicos, debe recursar algún año de su escolarización. Los principales casos se dan principalmente en la transición que va de tercero a cuarto grado de la primaria, y entre primer y tercer año de la escuela secundaria.

Cuando un chico repite hay que ser muy cuidadosos, porque los “repetidores”, además de llevar este estigma, deben afrontar un mundo de sensaciones, y si no se tienen los cuidados del caso, pueden bloquearse definitivamente y para toda la vida.

La primera cuestión como padres es hacernos cargo de que el chico no repite “solo”, es  decir, debemos asumir que el fracaso escolar nunca es culpa exclusiva de la falta de estudio o dedicación.


    Cuando un chico repite hay que ser muy cuidadosos, porque los “repetidores”, además de llevar este estigma, deben afrontar un mundo de sensaciones, y si no se tienen los cuidados del caso, pueden bloquearse definitivamente y para toda la vida.


Marta Tessari, presidenta de la Asociación de Psicopedagogos de la Capital, aseguró que los padres y los maestros están trabajando mal, porque cuando un chico repite de año hay síntomas que seguramente se omitieron y no se tuvieron en cuenta. “Los que repiten -sostiene la especialista- generalmente vienen arrastrando problemas de aprendizaje que no fueron asumidos correctamente, porque nunca se repite de un día para el otro”.

Además, hay otra serie de factores que también pueden provocar que un chico tenga que recursar algún año de su escolarización, razones que no están relacionadas directamente con los procesos cognitivos, y que reflejan otras realidades de la vida, como grandes pérdidas, traumas o temas de socialización.

El tema es qué hacer con un chico que tiene que recursar, el sistema de premios y castigos por logros es totalmente perjudicial para los chicos. Los padres deben asumir la responsabilidad que tengan y tratar de convertir la situación en un aprendizaje para todos, y no en un problema exclusivo del chico.

“Lo mejor en estos casos -dice Marta Tessari- es acompañar, contener, evitar los rótulos y la frustración que esta situación acarrea”.

LO QUE HAY QUE HACER

Cuando se recibe la noticia, lo mejor es manejar la bronca y corrernos del enojo para ayudar a nuestros hijos a elaborar la situación.

Lo ideal es cambiar al chico de escuela y buscar una que tenga características diferentes en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Si no se puede cambiar de escuela, habría que cambiarlo de aula por lo menos, porque estar un año en el mismo lugar puede perjudicar mucho afectivamente al chico.

Hablar con el chico para que sepa que un año no es nada, que sólo es un tiempo de aprendizaje extra que él necesita, y no un castigo.

Tomar una actitud más activa con respecto al aprendizaje, la escolarización, y las actividades de los chicos, es decir, asegurarnos que no se queden toda la noche mirando la televisión o navegando en Internet.

Si no se puede manejar la situación, lo ideal es buscar ayuda con profesionales: psicólogos de terapia familiar especializados en aprendizaje, psicopedagogos o maestros de apoyo.

LO QUE NO HAY QUE HACER

Nunca castigarlos por repetir de año, seguramente ellos ya se están culpando muchísimo por la situación, que desde su punto de vista no sólo es un tema escolar, sino que además implica perder a sus amigos y todo su grupo de pertenencia dentro de la escuela.

Jamás rotularlos o subestimar sus capacidades cognitivas, porque ese es un estigma del que, a ojos de sus maestros y profesores, difícilmente puedan zafar tal como están planteadas las cosas hoy en las escuelas.

Tampoco es bueno considerar la situación como un fracaso personal del chico y tratarlo como un irresponsable, remarcando este problema todo el tiempo como constitutivo en la personalidad del chico.

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