Argentina-Brasil, el choque más esperado

Finalmente llegó la hora de la verdad… Argentina y Brasil protagonizarán el clásico más importante del fútbol mundial. Atrás quedaron otros dos grandes, Uruguay y México, pero eso ya es historia.

Argentina-Brasil o Brasil-Argentina es el partido soñado por muchos aficionados, debido a su gran rivalidad, color en las tribunas, calidad de sus protagonistas... pero esta final de la Copa América de Venezuela tiene un sabor distinto.

Se percibe un aroma a revancha… es que la selección “albiceleste” arrastra varias caídas ante la “verdeamarela” en los últimos años:

Perdió en la Copa América de Perú en 2004 por penales (4-2), cayó estrepitosamente en la Copa de las Confederaciones de Alemania 2005 (4-1) y la derrota más reciente fue el 3 de septiembre de 2006 en un amistoso en Londres (3-0).

Con la notoria ausencia de varias estrellas como Ronaldinho Gaúcho, Kaká y Zé Roberto, Brasil llega sin haber mostrado un gran fútbol, sólo Robinho fue la cara distinta del equipo de Dunga,  que disputará su quinta final de la Copa América en los últimos doce años (llega a su 19ª final en dicho torneo y en total ganó 7).

Mientras que la Argentina llega con todas su figuras (Messi, Riquelme, Verón, Tevez, Aimar, Mascherano, entre otros) y da ánimo de confianza por su juego, para alcanzar su 15º título del certamen más importante para este continente, después del campeonato del mundo.

El pueblo argentino volvió a creer en este equipo, porque tiene convicciones. Están los mejores y por sobre todas las cosas juegan muy bien. Con el correr de los partidos, los dirigidos por Basile encontraron su estilo, su ritmo, su manera de lastimar a los rivales y de gustar a los amantes del deporte más popular del planeta.

En cambio, el “scratch” no demostró nada. Las bajas de los grandes nombres de este plantel hicieron que los jornalistas brasileños y su propio público critiquen el pobre desempeño que mostraron, pese a que hayan llegado a esta instancia. Sólo por su respeto y su historia logró meterse otra vez en esta definición, aunque otros lo llaman “suerte”.


 


El velo después de la amargura y frustración del Mundial de Alemania está por levantarse... el ánimo es otro y la proyección de este nuevo proceso va por el buen camino.



En fin, el próximo domingo desde las 18, la Argentina tiene el compromiso más importante de este último tiempo y una “chance” que no debe dejar pasar: ganar, ojalá que la aproveche.


 


 


Mariano Girardi

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