Crónica de la anunciada muerte en México de la actriz argentina
Murder
* En septiembre del 2003, la red de Noticieros Televisa informó que el tráfico de órganos fue uno de los motivos por el cual asesinaron solamente en la Ciudad de Juarez a 321 mujeres. Aunque las autoridades oficialmente descartaron esa hipótesis, la afirmación de Televisa fue admitida como cierta por ONG`S femeninas que aseguraron “... el narcotráfico, sectas satánicas, filmación de videos pornográficos y de asesinatos violentos son líneas de investigación que las autoridades deberían seguir..” El Estado no tomó en cuenta ni la investigación periodística ni la línea de acción propuesta por organismos defensores de la mujer mexicanos. Dicho grupo utilizó un término en su denuncia, “snuff”, que refiere a la filmación en vivo de crímenes contra mujeres que son distribuidos en una perversa red de pornografía clandestina.
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* El Sol de México, en su edición del pasado 14 de abril, reproduce un estudio de la CEPAL en el que se afirma que en algunos Estados mexicanos “... su punto vulnerable es el tráfico de mujeres y niños centroamericanos por parte de “polleros” (explotadores) para venta de droga en los Estados Unidos y abastecer el mercado de la prostitución...” Y aunque hiela la sangre de solo leerlo, remata el informe: “...algunos niños y niñas, de cuatro y cinco años, son sometidos a las redes de prostitución luego de secuestrados...”
Pero el tinte mas espeluznante referido a la muerte de Vanesa Martínez tiene su antecedente en un macabro hallazgo efectuado en Canadá a principios del 2002. Robert William Pickton, un granjero canadiense de 57 años, fue acusado de asesinar a 26 prostitutas (se estima que las víctimas fueron 49, según confesión del propio asesino serial), con las cuales alimentaba a los cerdos de su granja. Esta escena terrorífica que ni puede concebirse en el argumento de cualquier film de naturaleza macabra, sucedió apenas comenzado el siglo XXI. Restos de manos, pies y cabezas de mujeres fueron hallados en el criadero de cerdo del asesino serial mas truculento de la historia canadiense. Muchas de las prostitutas recolectadas por el granjeros habían sido llevadas a los barrios marginales de Vancouver por una red que las importaba a Canadá, entre otros lugares, desde algunas ciudades mexicanas.
En ese torbellino deshumanizado Vanesa Martínez ingresó en busca de una vida con mejor pasar económico, pero la convocatoria mexicana se convirtió en su pasaporte al espanto.
Cuando la joven argentina presintió el horror de su entorno intentó enviar señales de humo a sus familiares en Buenos Aires, pero jugaba tiempo de descuento y no hubo posibilidad de escapar.
El terror a que se llega por los estados de ignorancia se llevó otra víctima –otra mujer- en suelo azteca. Que esta advertencia sirva al menos para que nuevas jóvenes no se dejen tentar por estos macabros cantos de sirena que suenan desde las playas de la prostitución y el cine porno mexicano.
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