Crónica de la anunciada muerte  en México de la actriz argentina

El historiador de las religiones Joseph Campbell esbozó un concepto en su obra “El héroe de las mil caras (Psicoanálisis del mito)” que bien vale aplicarlo a la tragedia ocurrida con la actriz porno argentina Vanesa Martínez meses atrás en México.  Escribió Campbell sobre “el terror que provoca los estados de ignorancia”, un estado que seguramente llegó a experimentar esta joven de 26 años que se lanzó a probar suerte en el terreno desconocido e inhóspito de la pornografía y prostitución azteca, ignorando los antecedentes de muerte y corrupción recientemente sucedidos en ese país a cientos de mujeres locales y extranjeras.

Simplemente por obra de la casualidad su cuerpo fue reconocido por un estudiante de medicina en la morgue de la capital mejicana cuando se estaba utilizando su cadáver como conejillo de Indias en las habituales prácticas de aprendizaje que se realizan con personas muertas que no son reclamadas por  familiares o amigos.

Las autoridades mejicanas aseguraron –una vez identificados los restos de Vanesa Martínez- que investigarían las causas de su muerte, pero esa declaración no es mas que una formalidad político-diplomática.  Si nunca investigaron las muertes y desapariciones de centenares de mujeres (y un número indeterminado de niños) acaecidas desde hace más de una década, en diversas ciudades de ese país, es infantil suponer que por tratarse de una mujer argentina las cosas esta vez serán distintas a lo que fueron hasta ahora. El embajador argentino, Jorge Yoma, ya dijo que insistirá en que se aclare la muerte pero que desde su representación no es posible realizar una investigación paralela a la oficial. En términos de crudeza brutal: Eso y aceptar que otro crimen quedará sin resolver es decir lo mismo.

Cuando hablamos del terrorífico estado de ignorancia que llevó a Vanesa Martínez a México, es por los antecedentes que se observa en la relación existente entre pornografía, prostitución, secuestro y asesinato de mujeres y niños sucedidos en tierra azteca desde los años 90.

Veamos solo algunos ejemplos
* En septiembre del 2003, la red de Noticieros Televisa informó que el tráfico de órganos fue uno de los motivos por el cual asesinaron solamente en la Ciudad de Juarez a 321 mujeres. Aunque las autoridades oficialmente descartaron esa hipótesis, la afirmación de Televisa fue admitida como cierta por ONG`S femeninas que aseguraron “... el narcotráfico, sectas satánicas, filmación de videos pornográficos y de asesinatos violentos son líneas de investigación que las autoridades deberían seguir..”  El Estado no tomó en cuenta ni la investigación periodística ni la línea de acción propuesta por organismos defensores de la mujer mexicanos.  Dicho grupo utilizó un término en su denuncia, “snuff”, que refiere a la filmación en vivo de crímenes contra mujeres que son distribuidos en una perversa red de pornografía clandestina.
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* El Sol de México, en su edición del pasado 14 de abril, reproduce un estudio de la CEPAL en el que se afirma que en algunos Estados mexicanos “... su punto vulnerable es el tráfico de mujeres y niños centroamericanos por parte de “polleros” (explotadores) para venta de droga en los Estados Unidos y abastecer el mercado de la prostitución...” Y aunque hiela la sangre de solo leerlo, remata el informe: “...algunos niños y niñas, de cuatro y cinco años, son sometidos a las redes de prostitución luego de secuestrados...”

* La convocatoria de mujeres para eventos sexuales públicos en México DF que reúnen hasta 25.000 personas por jornadas, no sólo se produce en la Argentina sino también en otros países. El portal de Radio La nacional de Chile anunció el 6 de junio pasado cómo fueron presentadas las participantes de un multi evento en México en el que participarían estrellas pornos de Estados Unidos y varios países vecinos, junto a las estrellas norteamericanas.

Pero el tinte mas espeluznante referido a la muerte de Vanesa Martínez tiene su antecedente en un macabro hallazgo efectuado en Canadá a principios del 2002. Robert William Pickton,  un granjero canadiense de 57 años,  fue acusado de asesinar a 26 prostitutas (se estima que las víctimas fueron 49, según confesión del propio asesino serial),  con las cuales alimentaba a los cerdos de su granja.  Esta escena terrorífica que ni puede concebirse en el argumento de cualquier film de naturaleza macabra, sucedió apenas comenzado el siglo XXI. Restos de manos, pies y cabezas de mujeres fueron hallados en el criadero de cerdo del asesino serial mas truculento de la historia canadiense. Muchas de las prostitutas recolectadas por el granjeros habían sido llevadas a los barrios marginales de Vancouver por una red que las importaba a Canadá, entre otros lugares, desde algunas ciudades mexicanas.

En ese torbellino deshumanizado Vanesa Martínez ingresó en busca de una vida con mejor pasar económico, pero la convocatoria mexicana se convirtió en su pasaporte al espanto.
Cuando la joven argentina presintió el horror de su entorno intentó enviar señales de humo a sus familiares en Buenos Aires, pero jugaba tiempo de descuento y no hubo posibilidad de escapar.

El terror a que se llega por los estados de ignorancia se llevó otra víctima –otra mujer- en suelo azteca. Que esta advertencia sirva al menos para que nuevas jóvenes no se dejen tentar por estos macabros cantos de sirena que suenan desde las playas de la prostitución y el cine porno mexicano.

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