Cuando el teléfono es un arma

* En los últimos sesenta días recrudecieron los delitos virtuales que usan el teléfono como arma.
* Un especialista en seguridad dice que el delito nunca disminuyó.
*Claves para no caer en el cuento del tío.

Las cadenas de mails alertan: le hicieron el cuento del tío a alguien, esa persona avisa por mail a sus contactos y entonces descubre que llegó tarde con su advertencia, porque a muchos ya les pasó lo mismo.

“A mi mujer la llamaron y le dijeron que yo había tenido un accidente, que había quedado inconciente y que antes de desmayarme había dado ese teléfono”, cuenta Andrés, relatando con calma una experiencia que a su mujer le valió más que una taquicardia. “Anunciando que llamaban de la comisaría, empezaron a pedirle datos –recuerda lo sucedido ayer mismo-. Por suerte ella se dio cuenta, cortó y llamó a mi celular, y cuando hablamos con la policía, nos dijeron que ellos no usan como modalidad llamar por teléfono a los familiares sino que, si hace falta, directamente envían un móvil”.

En este caso, el objetivo de los delincuentes era obtener datos, tal vez para seguir “trabajando”. Una cosa lleva a la otra, un dato lleva a otro y así hasta llegar a conseguir dinero en efectivo.

Partiendo de la nada, de un número de teléfono al azar, se puede saber el barrio en el que vive una persona y, con un simple plano, elegir un cruce de dos calles cercanas para situar un accidente ficticio. Después, sólo se trata de improvisar. Si atiende una mujer, se dirá que se accidentó el marido, o viceversa. De muchas llamadas fallidas, una puede dar en el clavo y resultar redituable para los delincuentes.


 


Andrés dice que en los últimos dos meses se produjo una psicosis general y que permanentemente se entera de historias como la suya. También comenta que la explicación de la policía es que, dada la cercanía de las fiestas, los ladrones necesitan aumentar sus ingresos. Y claro, hay que llenar el arbolito...


 


    Esta modalidad permite ir armando un rompecabezas con datos que se van obteniendo y que finalmente pueden llegar a dar acceso a cuentas bancarias.

Eugenio Burzaco, diputado nacional por el Pro y especialista en temas de seguridad, explica a minutouno.com que esta modalidad permite ir armando un rompecabezas con datos que se van obteniendo y que finalmente pueden llegar a dar acceso a cuentas bancarias.
“La versión más tradicional de este tipo de llamados es el que proviene de la cárcel: te mandan a comprar tarjetas telefónicas para que les pases el código para utilizar el crédito, que ellos comercializan con los guardiacárceles”, dice Burzaco

El diputado señala que hace aproximadamente un año y medio, y a partir de los secuestros virtuales y otras formas delictivas en las que el arma es el teléfono, cada vez que sale un llamado desde la cárcel se pasa una grabación que indica de dónde proviene y pide el consentimiento del receptor. “A pesar de esta medida, mucha gente no llega a darse cuenta y cae en la trampa, porque se aprovechan de la falta de comunicación y de la sensibilidad que produce recibir una llamada de este tipo”, advierte el especialista.

Alicia, otra afectada, cuenta su experiencia a minutouno.com: “Un día, estando en casa con mis hijas, llamó mi papá desesperado, preguntando si estábamos bien, si las dos nenas estaban conmigo –relata-. Resulta que a mi mamá le habían robado hacía unos días la cartera con la agenda y de ahí habían sacado un montón de teléfonos y datos que hicieron muy creíble la historia que inventaron”, dice.

Analizando estos casos, el diputado Burzaco plantea que el delito nunca disminuyó. “Hay momentos en los que parece bajar, cuando los medios hacen menos hincapié en el tema de la inseguridad, o cuando no hay una modalidad en auge, pero los números muestran que seguimos en uno de los índices históricos más altos”, evalúa y explica que pasar por este tipo de situaciones tiene como efecto una sensación de total inseguridad.

Dejá tu comentario