De amor y de odio: Riquelme dueño del fútbol de la Selección

Genera amor y odio en porcentajes similares, para algunos es uno o el mejor jugador del mundo, y para otros es lisa y llanamente un “pecho frío”, pero en estas Eliminatorias, Juan Román Riquelme está acallando muchas voces de sus detractores, y los suma al grupo de los que cada día lo quieren un poco más.



La camiseta de la Selección argentina le tira, tanto o más que la de Boca, y se nota, porque el rendimiento de Román es notorio. No juega en el Villarreal, por diferencias con el chileno Manuel Pellegrini y con los dirigentes, pero así y todo, Alfio Basile confía en él para que se haga cargo del seleccionado, y esa confianza que le da el entrenador rinde sus frutos, porque es, sin lugar a dudas, el mejor jugador de la Argentina es estas Eliminatorias.



Es verdad que su andar cansino y displicente por momentos exaspera, pero es indudable que su calidad, por más que no sume horas de juego, no la pierde, y de ella se agarra “el equipo de todos” para mantenerse como el indiscutido líder de la clasificación para Sudáfrica 2010.


 


Sorprende además su nueva faceta: la de goleador. Suma cuatro goles en las Eliminatorias, dos dobletes en el Monumental, ante Chile y ahora ante Bolivia lo ponen al frente de la tabla de goleadores, que además le permiten erigirse como referente obligado del equipo de Basile, no sólo como cerebro del equipo, sino también en las pelotas paradas y dentro del área. 


 


Riquelme sigue sorprendiendo a propios y extraños, menos al “Coco” que le da la responsabilidad de conducir a la Selección por el camino que todo el pueblo argentino desea que desemboque: en Sudáfrica.

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