De Chávez al Hizbolá, por la vía de la hipocresía
*El presidente cierra Radio Caracas Televisión a pesar de que más del setenta por ciento de los venezolanos se opone a la medida.
*Las bombas caen en un campo de refugiados palestinos en el Líbano, sin que se escuchen las voces que denuncian estos actos cuando los comete Israel.
Chavez--estradio
Por Claudio Fantini
El otro inmenso acto de hipocresía de estas horas tiene por protagonista a Hugo Chávez y el silencio de la región.
Este presidente, que combinando su astucia y osadía con la ineptitud inescrupulosa de la dirigencia opositora y el colapso de las anteriores clases dirigentes, acumuló poder mediante una democracia plebiscitaria, ahora deja de escuchar la voz del pueblo para dar un paso hacia la dictadura: el cierre de Radio Caracas Televisión.
Por cierto, este canal con medio siglo en el aire está entre los grupos que cometieron el acto aberrante y antidemocrático de apoyar el intento de golpe de Estado contra Chávez. Pero esto no implica que cerrarlo, aduciendo la caducidad de la licencia de transmisión, tenga justificaciones legítimas.
Si es por la caducidad de las licencias, todos los canales y radios del mundo en un momento determinado deben cerrarse, lo cual obviamente resulta absurdo. Mientras que, en el caso venezolano, además está la hipocresía. ¿Por qué?
Porque Chávez construyó poder a partir de referendos con los que dejó de lado la democracia representativa (o indirecta) fundada en el pensamiento de Montesquieu, para inaugurar una “democracia directa” en la cual el líder somete cada decisión al pueblo y no a sus representantes.
Claro que no es el primero y, como en todos los casos del mundo, la verdad es que al pueblo se lo consulta sólo en lo que su decisión puede favorecer al poderoso.
El cierre de Radio Caracas Televisión lo demuestra, porque todas las encuestas señalan que más del setenta por ciento de los venezolanos quiere que siga en el aire ese popular canal televisivo.
O sea que, de haber un referéndum, el pueblo le diría al presidente “no lo cierre”. Y obviamente por esa razón es que no habrá referéndum para este caso.
A Chávez le gusta la “democracia directa” de la que habló Rousseau sólo cuando es útil a su acumulación de poder. Y sencillamente la deja de lado sin dar explicaciones cuando puede encontrar en ella un límite a su poder.
Le resulta fácil hacerlo porque nadie en la región (y pocos fuera de ella) se atreven a denunciar el cierre de un medio opositor como lo que tal hecho realmente significa: un paso decidido en dirección autoritaria.
Desde el lunes habrá una voz crítica menos en Venezuela, y una hipocresía más en el mundo. Ese mundo donde se defiende a los palestinos cuando son blanco de Israel, pero no cuando los masacra una fuerza árabe, como está ocurriendo ahora en el Líbano.
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