De la mano de Ortega, River no le pierde pisada a San Lorenzo

*De película: a los 48 minutos el Burrito convirtió el polémico gol para dale la victoria al equipo de Daniel Passarella.
*Así, a pesar de no jugar bien, River pudo quebrar la dura defensa de Quilmes y se mantiene entre los lugares de arriba.

Un regreso soñado. Con todos los condimentos: el equipo no encontraba los caminos para quebrar a Quilmes y Daniel Passarella lo llamó. Iban 23 minutos de la segunda parte. Y cuando el partido se moría en un empate que servía de poco, el Burrito dijo presente. Como un relámpago, apareció por el centro del área y cabeceó a la red. Fue locura. Era el regreso más soñado. 

Sin embargo, a la hora del análisis quedan más cosas en el debe que en el haber. Es que River mostró su peor cara en el sur. No jugó bien y lo complicó un equipo que está último en la tabla de los descensos. Demasiado irregular. Demasiadas dudas. Es que a pesar de la victoria agónica, el equipo de Passarella se va con más preocupaciones y signos de interrogación que certezas. En realidad, este River modelo 2007 tiene las dos caras de la moneda. Por momentos es una extensión del año pasado. Irregular y triste. Pero tiene individualidades que marcan la diferencia.

Si se analizan las últimas victorias de River en este torneo Clasura, tres de ellas fueron sobre la hora. Y eso dice mucho. Con sufrimiento y angustia. Ante Lanús, Arsenal y ahora Quilmes, River encontró el camino en los últimos minutos y con fortuna.

El partido fue parejo en los 90 minutos. Fanesi planteó el partido en la mitad de cancha y le salió casi perfecto. Su equipo cortaba rápido el circuito de juego de River y anulaba la creación de Belluschi. Solo algunos destellos de Rosales y la voluntad de Farias inquietaban. Pero todo era demasiado tibio.

El problema fue que a Quilmes le faltó la otra mitad del plan: el arco de enfrente. Tuvo situaciones claras pero las fallo.

Y sobre el final, iba a llegar la película de la fecha. Ortega saltó a la cancha y un destelló del 10 le dio una victoria. Para una victoria clave. Y un golpe anímico fundamental en el espíritu del Burrito. No lo soñó. Es real.

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