¡Debate futbolero!: El sistema de la 'pelota inteligente' genera polémicas con su aplicación

Télam
Por Télam
Los dispositivos tecnológicos -aplicados en algunos deportes, a punto de usarse en otros- generan diversas opiniones. Surgieron con la intención de transparentar ciertas jugadas, pero no son aceptados por todas las disciplinas. ¿Está el deporte abriendo sus puertas a las posibilidades que ofrece la tecnología?


En el básquet y el rugby se usan satisfactoriamente. Sin embargo, en el tenis, el sistema “Ojo de Halcón” comenzó a ser cuestionado, y en el fútbol, la “pelota inteligente” no será utilizada “en un futuro inmediato”, según lo resolvió en su última reunión la International Football Association Board, organismo encargado de supervisar y establecer las reglas futbolísticas. La finalidad con la que se aplican estos dispositivos es clara; hacer del deporte algo más justo, que no quede a expensas de la inevitable subjetividad del hombre.

El básquet modificó sus tradicionales planillas que llenaban técnicos y delegados, con la llegada del “K-Statistics Basket”. Un aparato que permite recopilar en un mismo dispositivo móvil inalámbrico, la información de un partido en formato digital.

Otro deporte que también se valió de la tecnología fue el rugby. Los try (máxima anotación del juego), fueron protagonistas de menos polémicas desde la aplicación del “video ref”; un circuito cerrado de televisión, ubicado en la línea de “in goal” que permite ver con claridad si el jugador que porta el balón traspasó la línea a apoyó el balón en la zona de marcación de manera adecuada. De haber una jugada dudosa, el árbitro puede consultar al video ref antes de convalidarla y así evitar inconvenientes. El sistema ya fue utilizado en los mundiales de Gales, Australia y Francia. Hoy no hay partido internacional que se dispute sin utilizarlo.

El tenis fue otro gran acogedor de la tecnología. El “Ojo de Halcón” se aplicó para disipar las dudas respecto a la veracidad de un fallo. El objetivo es que, a través del sistema se compruebe si la pelota cayó dentro o fuera de los límites del court. El sistema consta de 10 cámaras fijas, las cuales trasladan la imagen a un computador que simula la trayectoria de la bola, con el fin de determinar si una pelota entró o no. El juez de silla tiene delante de él una pantalla para confirmar el pique de una pelota, y además tiene un asistente que mira el video y lo confirma.

Pero este método, empleado desde el año 2007, fue cuestionado por un estudio realizado por científicos británicos, y difundido por el diario español Marca. Los especialistas afirmaron que podría no ser tan preciso como se cree, y argumentó que el veredicto del dispositivo "no siempre se corresponde con lo que ha ocurrido". "Es muy erróneo pensar que podemos solucionar los desacuerdos humanos en el tenis con la tecnología", sentenció Harry Collins, profesor de ciencias sociales en la universidad de Cardiff en Gales.

En lo que hace al fútbol, la situación es otra. El debate por la “pelota inteligente” ha culminado en la nada luego de que la IFAB en marzo de 2008, rechazará su utilización en un “futuro inmediato”, a pesar de haber sido aprobada oficialmente por la FIFA. El visto bueno solo fue para la experimentación de jueces asistentes adicionales ubicados detrás de los arcos, como colaboración con el árbitro en situaciones dudosas.

El sistema de la “pelota inteligente” fue ideado para evitar los “goles fantasmas”. El disparador fue un gol “que no fue” y que le costó a Alemania el mundial de 1966 jugado en Inglaterra. Consiste en un integrado de 1.5 centímetros, puesto en el interior del balón que envía señales cuando cruza la línea de gol o demarcatoria del campo, a través de antenas ubicadas estratégicamente en el campo de juego. Ello trasmitiendo una señal en tiempo real, captado por el reloj del árbitro.

La función de esta tecnología se limita solo a marcar la línea de gol. La ventaja para los árbitros y asistentes radica en que les quitaría la responsabilidad de decidir en fracciones de segundo acerca de una situación decisiva para el juego, como es si la pelota cruzó o no la línea de gol.

Sin embargo, por más voces a favor que existan la Internacional Board rechazó este sistema que había sido presentada oficialmente en diciembre en el Estadio Internacional de Yokohama antes del último Mundial de Clubes. Previo a ello, había tenido su ensayo en el mundial sub 17 de 2005 jugado en Perú.

Con esta medida, la IFAB se hizo eco de la opinión del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, poco partidario de la ayuda tecnológica. La decisión siguió la hipótesis que define al fútbol como el deporte más reticente a la incorporación de tecnología, adjudicando quizás que su aplicación "alteraría" la naturaleza de un juego practicado por seres humanos, que como tales, son falibles y hacen que el deporte tenga las situaciones imponderables que lo caracterizan.

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