Del cielo al infierno: el equipo de Troglio se despidió del torneo


  • El equipo de Troglio era uno de los candidatos a llevarse el torneo Apertura y sus hinchas se ilusionaban con dar la vuelta.
  • Sin embargo, el conjunto de Avellaneda sumó apenas un punto de los últimos 12 en juego, se despidió de la lucha y la gente explotó.
  • ¿Cuáles son los límites del exitismo devorador del fútbol?

El fútbol vive de resultados. Y ese axioma parece no discutirse en ninguna parte del mundo. Si no se gana, las cosas se complican. Todos los protagonistas lo saben: el vértigo del exitismo es una ruleta rusa que se carga cualquier actor. Pero todo tiene un límite. 

Independiente pasó del cielo al infierno, de aplausos a insultos, de elogios a críticas desmedidas. Es


El único que se salvó fue Denis, el delantero que todos insultaban el torneo pasado... 

que el equipo de Pedro Troglio era el candidato, después de un arranque demoledor con cuatro victorias consecutivas.

Ahora resulta que yo no sé nada y los jugadores son unos muertos", explotó el DT tras la derrota ante San Lorenzo (1-2), que le significó al equipo de Avellaneda la perdida de la punta en manos de Lanús. Después, el equipo apenas sumó tan sólo un punto de los últimos 12 en juego y terminó despidiéndose de la lucha por el Apertura.

Ayer, el blanco de las críticas de los hinchas de Independiente fue Daniel Montenegro, quien se tuvo que ir por la puerta de atrás (literalmente) para escaparle a los hinchas de Avellaneda.  "Volvete a River la p.. que te parió", "Juntá las plumas hijo de p.." y "Capitán da la cara, cagón", fueron las "dedicatorias" más fuertes que sufrió.

Otro de los apuntados fue Pedro Troglio, el DT que puso en la punta a un equipo que en el Clausura


Ahora resulta que yo no sé nada y los jugadores son unos muertos", explotó el DT tras la derrota ante San Lorenzo.    

pasado terminó en mitad de tabla, con 25 puntos, sin pena ni gloria, a 20 unidades del campeón, San Lorenzo.

¿El único que se salvó de la tormenta? Germán Denis, el goleador del equipo. Justamente, el 9 era odiado por los hinchas el torneo pasado. Y pedían a gritos a otro delantero. Vaya paradoja…

Entonces, la pregunta se cae de maduro. ¿Qué limites tiene el exitismo? ¿Cómo soportar los embates del “resultadismo”? El fútbol parece no tener respuestas. 

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