Menotti-Bilardo, dos campeones con distintas ideas

Deportes

La lucha entre ambos no solo fue personal, sino que fue una disputa de ideas, para muchos perimida en la actualidad, pero que seguirá presente por siempre.

Cuando el Estudiantes de Zubeldía dejaba su sello siendo campeón de todo, Menotti iniciaba su camino dejando también su marca con el Huracán del 73, con un estilo diferente al platense. Nacía, como respuesta a ese conjunto que integraba Bilardo, lo que años más tarde se convertiría en un libro, el "Fútbol sin Trampa".

Desde esa época Menotti pregonaba un fútbol ofensivo: "Estoy convencido que todos los equipos argentinos están capacitados para brindar espectáculo, un fútbol limpio", sentenciaba, en una frase que repetiría y nunca abandonaría en su carrera.

Además, "El Flaco" Menotti era muy crítico de toda la organización del fútbol argentino y de lo que sucedía con el seleccionado, sobre todo luego de lo que ocurrió en el Mundial de Alemania 1974.

      especial mundial brasil 2014 Una lucha de ideas

Luego del fracaso del 74 fue designado al frente del seleccionado argentino, pero bajo unas bases que se mantendrían y, con algunas aristas, a la postre perdurarían hasta el día de hoy, algo que el propio Bilardo reconoció más de una vez, tanto en público como en privado.

Con Menotti el seleccionado argentino mantuvo una identidad, logró ser campeón del mundo en 1978 y eso le posibilitó continuar hasta la copa de España 1982, donde fue eliminado en la segunda fase, cuando le tocó enfrentar a uno de los mejores Brasil de la historia y al que resultara campeón del certamen, Italia.

Cuenta la historia, negada por los protagonistas, quizás por su pelea, que fue Menotti quien le recomendó a Julio Grondona, en 1982, la contratación de Bilardo en su reemplazo. "De los que se mencionan, es el mejor", cuentan que le dijo al presidente de la AFA. El otro candidato era José Omar Pastoriza.

Con Bilardo el camino hacia el mundial de 1986, que se iba a realizar en Colombia pero que se llevó a cabo finalmente en México, fue tortuoso, al punto que hasta integrantes del gobierno radical de Raúl Alfonsín le pidieron a Grondona que echara al entrenador del seleccionado argentino, que clasificó a la Copa con el recordado gol de Gareca ante Perú, en el Monumental, luego de la "corajeada" de Passarella.

En México, donde el equipo se concentró casi un mes antes del certamen, Bilardo le dio todo el poder a Maradona, le sacó la capitanía a Passarella y la jugada fue perfecta, porque Diego fue la gran figura de un equipo, que por la inteligencia del técnico, giró todo en torno a él.

En Italia 90 llegó un subcampeonato, una eliminación histórica, e insólita porque como se dio el partido, sobre Brasil, con el bidón de Branco incluido, los penales de Goycochea, y el llanto de Maradona luego de la derrota en la final. De fútbol poco y nada.

Hoy el "menotismo" y el "bilardismo" siguen vivos en los que pregonan por un fútbol ofensivo y los que quieren ganar a cualquier costo, aunque eso significa olvidarse del espectáculo. Con las dos formas se consiguieron resultados, pero las estadísticas marcan que a la larga el que no arriesga no gana.

Dejá tu comentario