Argentina se juega todo ante Serbia en Tecnópolis: ¿quién es el favorito?
No estará Juan Martín Del Potro. Tampoco Novak Djokovic. Ni siquiera Juan Mónaco dirá presente en Tecnópolis. Sin embargo, la serie entre Argentina y Serbia por los cuartos de final de la Copa Davis tiene condimentos como para soñar con un fin de semana apasionante.
El sorteo de este jueves determinó que la serie sea inaugurada por Leonardo Mayer, 22º del mundo y gran responsable de que Argentina esté disputando los cuartos de final, ya que fue el que obtuvo el cuarto punto en la serie inicial ante Brasil tras una batalla de más de seis horas ante Joao Souza.
El sábado será otra historia. Históricamente a los argentinos suele costarle el punto del dobles, y ésta no será la excepción. En un principio, los anotados para jugarlo son Carlos Berlocq y Diego Schwartzman, aunque la pareja podrá ser modificada hasta una hora antes del comienzo del encuentro.
Históricamente a los argentinos suele costarle el punto del dobles, y ésta no será la excepción.
El "problema" para Argentina, claro está, aparece del otro lado: Nenad Zimonjic y Dusan Lajovic conformarán el dobles serbio, y precisamente el primero de ellos es un verdadero especialista (está 9º en el ranking de dobles).
Por esto, si bien soñar con un triunfo argentino el sábado no cuesta nada, aquí sí es donde los serbios ponen todas sus fichas: cumplir con la lógica del dobles y apostar a que Troicki no flaquee en su duelo inicial frente a Delbonis.
Aquí sí es donde los serbios ponen todas sus fichas: cumplir con la lógica del dobles y apostar a que Troicki no flaquee en su duelo inicial frente a Delbonis.
Llegado el domingo, el mismo Troicki se medirá con Mayer, en lo que sería el duelo más atrayente de toda la serie, y Delbonis lo haría frente a Krajinovic, aunque para eso habrá que esperar y ver si finalmente son necesarios estos encuentros.
Así las cosas, todo está preparado para que la pelota empiece a moverse y Argentina comience un nuevo pasito hacia esa tan ansiada y postergada Ensaladera de Plata. Sin sus referentes y sin figuras estelares, es cierto, aunque con un conjunto de hombres que ya demostró ser un verdadero equipo.
Y los antecedentes recientes (y también las decepciones) no hacen más que confirmar que, para ganar la Davis, hace falta precisamente eso: un equipo con todas las letras. Hacia allá vamos.
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