San Pablo, una ciudad en obra a la espera del Mundial

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A menos de un año la ciudad más grande de Brasil ya palpita la Copa del mundo. Hoteles, centros comerciales, espacios verdes, el aeropuerto y hasta el flamante estadio se encuentran en plena construcción a la espera de los miles de hinchas que visitarán la ciudad.

Desde el momento que uno aterriza en San Pablo se percibe algo distinto en el ambiente. Más allá de lo abrumador que es el primer impacto ante la inmensidad de esta metrópoli, señalada como el centro financiero más importante de América del Sur, hay algo distinto que altera la habitual agitación de la "ciudad que no para".

Es que a menos de un año para el comienzo de la Copa del Mundo de Brasil 2014, la capital del Estado ya palpita el torneo con los preparativos que avanzan a toda marcha y que se estima tendrán un costo de unos 8.700 millones de dólares. Apenas se pone un pie fuera del aeropuerto se pueden comenzar a percibir algunas de las obras con las que se buscará agilizar el tránsito de visitantes inundarán la ciudad.

Una inmensa estructura de cemento de unas cinco cuadras de largo, tres de ancho y seis pisos de alto es lo primero que llama la atención en el terreno adyacente al flamante aeropuerto GRU (ex Guarulhos y rebautizado para la ocasión). "Y eso sólo es el estacionamiento", advierte el taxista ante el asombro de los visitantes. "Gracias al mundial que se están haciendo todas estas obras, sino no se haría nada, las mejoras en el subte y las rutas", añade desconfiado.

Durante el viaje de unos 30 kilómetros hasta el centro de la ciudad, a través de un verdadero laberinto de autopistas, se puede analizar sin mucho esfuerzo por qué a esta ciudad de más de 26 millones de habitantes se la conoce como el motor económico del país. Rascacielos, fábricas y edificios comerciales se apilan uno al lado del otro recortando el horizonte y cubriendo los morros que rodean la metrópoli.

Al ingresar al hotel vuelve a saltar a la vista la razón por la cual la rígida San Pablo, acostumbrada para el turismo de negocios, se encuentra en pleno proceso de transformación para convertirse en un lugar más cálido y amigable para los fanáticos y en el lobby aparece en un lugar destacado la placa que indica que la FIFA lo reconoce como alojamiento oficial de la Copa del Mundo.

En las calles un sonido resalta sobre el habitual ir y venir de autos y helicópteros, San Pablo cuenta con la segunda flota de helicópteros más grande del mundo con alrededor de 456 solo superada por New York, y es el sonido de las obras en construcción. Edificios gigantescos comienzan a ponerse de pie a lo largo de toda la ciudad, estructuras realmente enormes que dentro de un año serán hoteles y centros comerciales avanzan a toda marcha gracias al trabajo de obreros que rebalsan las oficinas de trabajos temporarios que se encuentran en toda la ciudad.

Pero la pieza más importante del rompecabezas que se está construyendo en San Pablo es, sin dudas, el estadio que albergará los partidos del Mundial. Con un costo de más de 400 millones de dólares, y una capacidad para 48 mil espectadores, el Arena do Sao Paulo (todavía no cuenta con un nombre oficial) presentará características realmente asombrosas en busca de ganarse el derecho para albergar el partido inaugural.

El estadio, que tendrá un aspecto futurista en su exterior, será el poseedor de la pantalla gigante más grande del mundo ya que toda la pared oriental del estadio se convertirá una gigantesca pantalla de alta definición. Con unos 120 metros de largo y 7,5 de alto (unas 4734 pulgadas) tendrá el doble de tamaño de la actual pantalla más grande del mundo que se encuentra en el estadio de Fútbol Américano de los Cowboys en Dallas, Estados Unidos.

Así la dura Sao Paulo comienza a cambiar su fisonomía y su mentalidad. Dentro de un año albergará un Mundial y la ciudad repleta de empresarios, empresas y multimillonarios se moverá al ritmo de un pelota que paralizará al país y al mundo entero.

Francisco Espector

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