Canotaje y taekwondo mantienen la esperanza de nuevas medallas

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La dupla Miguel Correa-Rubén Rézola, en la prueba K2, y el correntino Sebastián Crismanich, en la categoría hasta 80 kilos, son candidatos al podio olímpico.

Sobre el final de los Juegos Olímpicos, aparecen las mayores posibilidades argentinas de obtener medallas. Más allá de los deportes colectivos y el yachting, las nuevas esperanzas de alcanzar el podio son el canotaje y el taekwondo.

La dupla argentina Miguel Correa-Rubén Rézola se clasificó para la final de la prueba K2 de canotaje y se aseguró un diploma olímpico, tras ingresar tercera en una de las semifinales desarrollada en la subsede de Eton Dorney, en Londres.

La definición de la competencia, con las tres medallas en juego, se correrá este sábado desde las 6.41 (hora argentina), y los principales favoritos son los rusos Yury Postrigay y Alexander Dyachenko, que lograron un nuevo récord olímpico con 32s.051/1000.

Correa-Rézola debutaron en la serie B de primera ronda con un tercer puesto (33s.623/1000), detrás de los binomios de Bielorrusia y Gran Bretaña. En semifinales, mantuvieron esa posición con un mejor registro (33s.105/1000), que fue sexto entre todos los clasificados a la final.

Correa, de 29 años, disputa su segundo Juego, luego de su séptimo puesto K1 500 metros de Beijing 2008. Rézola, en cambio, debuta en el ámbito olímpico.

El argentino Sebastián Crismanich pasó a cuartos de final, con lo que se aseguró un diploma olímpico, luego de vencer al neocelandés Vaughn Scott 9-5 en la primera ronda de la división hasta 80 kilos de taekwondo.

El deportista correntino, de 25 años, se medirá en la siguiente instancia, desde las 12.45 (hora argentina), con el afgano Nesar Bahawi, que sorprendió al segundo preclasificado, el marroquí Issam Chernoubi, al que doblegó por 4-3 en el combate inicial.

"Arrancamos muy bien. Sabíamos que el temperamento del rival nos iba a exigir para hacer una buena pelea", destacó el correntino.

El neocelandés Scott tampoco se dedicó a esperar, por lo que el lance se volvió atrayente, con dos peleadores que buscaron sumar a partir de la conexión de golpes al cuerpo o la cabeza.

En ese contexto, Crismanich, segundo en los Abiertos de Holanda y Bélgica, a principios de año, sacó ventajas por su patada certera y por su defensa con los puños.

"Todavía me falta mejorar en la combinación técnica de los golpes", aseguró el correntino que representa a la Universidad Nacional de Córdoba (está radicado en esa ciudad) y que también se mostró "satisfecho" por haber sorteado con éxito el estreno.

"Un debut siempre te tiene nervioso. Pero supimos sobrellevarlo bien. Eso es por un buen trabajo psicológico que tuve durante estos últimos meses", confió

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