El correntino, que quería ser jugador de fútbol, llegó al taekwondo gracias a su hermano y su papá; ahora es campeón olímpico.
Sebastián Crismanich jamás pensó que podía ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Tampoco imaginó que el taekwondo sería parte de vida, porque él quería jugar al fútbol. Tras Londres 2012, hay un antes y un después en el correntino, que se convirtió en el mejor taekwondista de la historia argentina.
A los 7 años, a Crismanich le gustaba más el fútbol. Pero la pasión de su hermano mayor, Mauro, fue determinante (ganó la medalla de bronce en el Mundial Copenhague 2009, en Dinamarca, y fue múltiple campeón sudamericano). "Empecé porque mi hermano hacía taekwondo y quería estar con él. En ese momento, yo practicaba fútbol, que era lo que más me gustaba. Sinceramente, no tenía carácter para un deporte de combate", afirmó el medallista olímpico.
Pero Crismanich no pudo escaparle al taekwondo, porque venía de una herencia familiar. "Mi papá también hizo por muchos años artes marciales (judo y karate) y compartir esa pasión fue lo que me decidió", aseguró el correntino.
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Su estilo audaz para competir se lo debe su gran entrenador: Gabriel Taraburelli, que fue cuarto en Sydney 2000. Pero desde 2007, el correntino debió dejar su provincia natal para trasladarse a Córdoba, donde estudia Agronomía y compite para la Universidad Nacional cordobesa.
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De la mano de Taraburelli llegó a Londres con grandes antecedentes e ilusiones -tras el oro en Guadalajara, ganó la plata en los Abiertos de Holanda y Bélgica hace tres meses- encaró una "mini pretemporada" de 15 días en San Luis Potosí, México, junto a la cordobesa Carola Malvina López, que cayó en cuartos y alcanzó un diploma.
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Sin embargo, Crismanich superó hasta sus propias expectativas. Y celebró la medalla de oro para toda la Argentina. Y especialmente, para su Corrientes natal. "Lo primero que pienso cuando me dicen Corrientes es la gente, su alegría. Corrientes se caracteriza por eso, por la calidad humana. La humildad que tengo es típica de un correntino. Me veo muy reflejado en ellos. Y también cuando me decís Corrientes tengo mucha ansiedad de volver allá". Ahora volverá como un campeón.
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