Lo más bizarro que sucedió en los Juegos Olímpicos
Son hechos insólitos que ocurrieron a lo largo de la historia de la competencia.
Adidas, sponsor de los Juegos de Roma 1960, ofreció calzados gratis a los competidores. El etíope Abebe Bikila se probó varios, pero al no encontrar un par en el que cupieran cómodos sus grandes pies, decidió correr la maratón descalzo. ¡Ganó con un nuevo récord mundial!
El ugandés John Akii-Bua, oro en los 400 metros con vallas de los Juegos de Munich 1972, celebró el título con una fiesta familiar multitudinaria, puesto que tenía... ¡unos 100 hermanos! Su padre, un jefe tribal del norte de Uganda, sumaba 8 esposas, medio centenar de hijos legítimos y otros tantos bastardos, frutos de sus muchas amantes.
Los 100 metros llanos femeninos de Moscú 1980 tuvieron un final insólito: la soviética Lyudmila Kondratyeva y la alemana oriental Marlies Oelsner-Göhr llegaron juntas, en 11,06 segundos. En la imagen del foto finish, los veedores notaron que las cabezas de ambas habían cruzado la meta en la misma línea, al igual que los hombros, las caderas y las piernas. Sin embargo, le dieron el triunfo a Kondratyeva por un "pequeño" detalle anatómico: sus pechos eran más voluminosos que los de su rival.
El fondista brasileño Vanderlei Lima perdió el oro en el maratón de Atenas 2004 tras ser interceptado por un hombre irlandés que había saltado las vallas para abrazarlo cuando encabezaba la carrera. El intruso, famoso por irrumpir en distintas competencias deportivas con vestimentas estrafalarias, fue arrestado y liberado tras pagar una multa de 3000 euros. Lima, en cambio, debió conformarse con la medalla de bronce.
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