La CAF y la FIFA evalúan duras sanciones contra Senegal tras el escándalo en la final africana
Pese a consagrarse campeón de la Copa Africana de Naciones, el seleccionado senegalés quedó bajo la lupa por incidentes dentro y fuera del campo que podrían derivar en castigos deportivos y económicos.
La consagración de Senegal en la Copa Africana de Naciones quedó envuelta en una fuerte polémica que amenaza con opacar el logro deportivo. Los Leones de Teranga derrotaron al anfitrión Marruecos en tiempo suplementario y levantaron por segunda vez el trofeo continental, pero los festejos podrían verse rápidamente eclipsados por las sanciones que analizan la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la FIFA a raíz de los graves incidentes registrados durante la final disputada en Rabat.
El foco del conflicto se originó sobre el cierre del partido, cuando el árbitro sancionó un penal a favor del seleccionado marroquí en el minuto 98 del encuentro. Esa decisión desató una reacción inmediata y airada por parte del cuerpo técnico senegalés. El entrenador Papa Bouna Thiaw ordenó a sus futbolistas abandonar el campo de juego en señal de protesta, una actitud que se prolongó durante varios minutos y que obligó a una interrupción forzada del partido en un momento decisivo.
La situación se agravó con los disturbios que se produjeron en las tribunas. Hinchas de Senegal protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y algunos incluso intentaron ingresar al césped, generando un clima de tensión extrema en el estadio. Ese combo de hechos, tanto la retirada temporal del equipo como el comportamiento de los aficionados, activó automáticamente los mecanismos disciplinarios de la CAF.
A través de un comunicado oficial, el ente rector del fútbol africano dejó en claro su postura: “La CAF condena enérgicamente cualquier comportamiento inapropiado que ocurra durante los partidos, especialmente aquellos dirigidos al equipo arbitral o a los organizadores”. Además, confirmó que se están analizando todas las grabaciones del encuentro antes de elevar el caso a los organismos competentes para determinar responsabilidades y sanciones concretas.
Según el reglamento vigente, Senegal podría enfrentar multas económicas que oscilarían entre los 50.000 y los 100.000 euros por el accionar de su delegación y de sus simpatizantes. A esto se sumarían sanciones deportivas más severas, como suspensiones de entre cuatro y seis partidos para jugadores involucrados y para el propio entrenador, lo que pondría en serio riesgo su presencia en la próxima Copa del Mundo. También se evalúan posibles castigos relacionados con la localía y restricciones para el público visitante.
La FIFA, por su parte, sigue el caso de cerca y no se descarta que intervenga si considera que los hechos violan normativas internacionales. En la antesala de un Mundial, cualquier sanción de este tipo podría tener consecuencias de alto impacto para el seleccionado campeón de África.
Cabe señalar que Marruecos tampoco quedó completamente al margen de la investigación. Uno de los episodios bajo análisis involucra a alcanza pelotas que intentaron quitarle una toalla al arquero Edouard Mendy durante el alargue, un antecedente que se suma a incidentes previos registrados en el torneo. Mientras tanto, Senegal espera definiciones que podrían transformar una noche histórica en un problema mayúsculo de cara al futuro inmediato.
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