El Pipita falló una situación increíble segundos antes del final del tiempo reglamentario y, para colmo, tiró por arriba su penal en la definición que coronó a Chile como campeón del certamen, lo que motivó la ira de un pueblo argentino que, con el aliciente de la otra chance desperdiciada en la final de Brasil 2014, casi en su totalidad no lo quiere ver más con la camiseta de la Selección.
Sin embargo, el delantero tiene en su club, en Nápoli, una banca inquebrantable. Y es así como el presidente de la institución, Aurelio de Laurentiis, le puso una cláusula de rescisión de 90 millones de euros (110 millones de dólares), para impedir que se lo lleve cualquier club.
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"El porcentaje de posibilidades de que Gonzalo siga en Nápoles es de 100%. Es jugador del club y tiene tres años de contrato. Ningún club me preguntó por él y creo que si alguno le hubiera consultado a De Laurentiis, me habría llamado para avisarme", manifestó Nicolás, hermano y representante del jugador, en diálogo con la radio italiana CDC.
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Cabe recordar que además de su fallo en la Selección, recientemente Higuaín también quedó en la mira al fallar un penal clave en la derrota ante Lazio que significó la eliminación de la Champions League. Pero parece que, pese a esto, en Italia no quieren saber nada con desprenderse del Pipita.
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