En el entrenamiento del lunes, y luego de que el Loco le criticara su falta de actitud a él y a sus compañeros, el delantero estrella del equipo, hizo gestos ampulosos y marchó al vestuario por orden del rosarino.
Sin embargo, cuando todos esperaban que Llorente deje el club o le pida a las autoridades ser transferido, volvió a entrenarse y casi no parecen quedar secuelas del entredicho. Hoy, el técnico argentino separó al equipo en tres grupos: delanteros, centrocampistas y defensas. Llorente y el resto de atacantes trabajó con remates al arco en los centros bajo la atenta mirada de Bielsa, según El Correo de Bilbao.
El periódico señaló, además, que "el club restó importancia por el incidente entre Bielsa y Llorente, y guarda silencio". Sin embargo, hay que destacar que Bielsa y Llorente no cruzaron palabra en ningún momento del entrenamiento.
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La relación entre el ex seleccionador argentino y el jugador (27 años) se rompió en junio pasado, cuando el futbolista expresó su deseo de dejar el Atlético. Desde ese momento, Llorente perdió la consideración de Bielsa, que el sábado último, en el clásico vasco, lo puso para jugar los últimos 25 minutos cuando el equipo ya perdía 2-0 ante Real Sociedad.
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