¿Por qué no hay pilotos argentinos en la Fórmula 1?

Deportes

*minutouno.com repasa los motivos más importantes por los que no hay argentinos en la máxima categoría del automovilismo mundial.
*Este año se cumpliran 6 temporadas sin presencia nacional en la competición.

15 de abril de 2001: de momento es un día clave, importante, por lo negativo, en la historia del automovilismo argentino, ya que ese día fue el último en que un piloto de nuestro país participó de la Fórmula 1.


 


Esa fecha, Gastón Mazzacane, abandonaba en la vuelta 28, por un problema en el motor, en el Gran Premio de San Marino, y dejaba algo más que la carrera, dejaba un espacio que nunca más fue ocupado, y que históricamente tuvo pilotos importantes, como Froilán González, Juan Manuel Fangio, o Carlos Reutemann, por citar algunos corredores, que dejaron bien alta la estirpe del piloto argentino.


 


La falta de nuestros pilotos se debe a varias razones. Comenzaremos de menor a mayor: la primera dificultad es la distancia, el calendario de la Fórmula 1 tiene la mayoría de sus carreras en Europa, y Argentina, sin una competencia “fuerte” a nivel estructural, que llame la atención por esos pagos, por más que para muchos el TC sea el segundo deporte a nivel nacional, no permite hacer propaganda de los corredores.


 


La preparación de los pilotos es fundamental, por ejemplo, Brasil orienta y forma desde el karting, lo mismo es decir desde las bases, para que el joven corredor, a la hora de viajar a Europa, no sienta el rigor del cambio.


 


Todo esto son las ramas del árbol, del eje fundamental del problema, y recae en lo monetario, para tener una estructura sólida, para darle fuerza a un proyecto tiene que haber dinero, y eso en Argentina falta, los pilotos se las tienen que ingeniar para progresar.


 


De muy jóvenes se van al Viejo Continente para encontrar el apoyo que acá no encuentran, como son los casos, por citar algunos ejemplos, de José María “Pechito” López o Esteban Guerrieri, que terminan siendo desconocidos en Argentina, y muy poco conocidos en Europa, y eso no les permite acceder a un sponsor que le permita financiar su llegada al circo mayor del automovilismo.


 


Con “Pechito” parecía que la sequía se iba a cortar, pero otra vez faltó dinero, el que lo tuvo fue Heikki Kovalainen, quien por tener un sponsor fuerte, postergó, sin ser su culpa, el comienzo de la historia de un nuevo corredor argentino con un futuro promisorio en la categoría.


 


El mayor problema viene desde la raíz del tema, y es que la idiosincrasia argentina está orientada al fútbol, y cuando un deportista de otra especialidad fracasa, que no sea el “balonpié”, es porque es un desastre, pero cuando triunfa es gracias a todos. Y ese es un problema que se traslada a que los estamentos correspondientes no den el apoyo necesario, de forma equilibrada.

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