Para el cine: jugó en Boca, descendió con River y conquistó América

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Es domingo 26 de junio de 2011 y Jonathan Maidana no puede parar de llorar. Su equipo, River, acaba de consumar el primer y único descenso de su historia y el defensor, con pasado xeneize, seguramente ni sueña con la jugada que le tendrá preparada el destino apenas cuatro años después.

Porque la del defensor surgido en Los Andes es una historia de película. Un film con el mejor de los finales, que hoy lo encuentra tocando el cielo del continente con las manos luego de ser uno de los villanos más apuntados.

Su llegada a River generó todo tipo de controversia, inevitablemente cuestionado por su pasado en Boca. El defensor de 30 años estuvo entre 2005 y 2008 en el club de la Ribera, en donde alternó buenas con malas y ganó tres copas internacionales.

Sin embargo, su guión estaba predestinado al conflicto, a la polémica y, más tarde que temprano, al éxito. Porque tras un breve paso por el fútbol ucraniano y por Banfield, Maidana decidió aceptar la oferta y romper el molde para sumarse a River.

Allí, el repudio llegó desde las dos veredas. Los de Boca lo odiaban por "traidor" y los de River lo miraban con recelo por su pasado xeneize. Hasta que en noviembre de 2010, en su primer Superclásico oficial jugando para la banda, escribió la primera gran epopeya de su carrera al convertir el gol para el triunfo millonario. El eufórico grito tras ese tanto comenzó a conquistar a la gente de Núñez.

maidana Boca
Pero el final de ese temporada significó el golpe más duro en su vida como futbolista, y también el traspié más profundo de toda la historia de River. El descenso en el recordado encuentro ante Belgrano lo encontró ya casi como un referente del equipo de Juan José López y nuevamente volvió a ser puesto en el ojo de la tormenta.

Ahí fue cuando Maidana tomó otra de las decisiones que posteriormente lo marcarían a fuego. Lejos de buscar nuevos aires, decidió quedarse para devolver a River a Primera División, en un gesto muy valorado por los hinchas. Y lo consiguió.

Ya nuevamente en la máxima categoría, Maidana siguió sumando momentos de gran nivel y comenzó a cosechar lo que había sembrado. 2014 fue el año por fin de su redención. Y 2015 el de su consagración.

Campeonato local, Copa Sudamericana y Recopa fueron los logros que marcaron el preludio de lo que vendría. Y esta reciente coronación en la Libertadores lo terminó de vestir de héroe, no sólo por estar, sino por haber sido sin dudas una de las figuras del equipo campeón de Marcelo Gallardo.

Habrá que ver ahora qué jugada le tiene reservada a Jonathan Maidana. Con 30 años y seguramente varios de carrera por delante, el defensor ya vivió todo lo que tiene que vivir un futbolista. Y lo que venga será de yapa.

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