Paula Ormaechea, la tenista que sigue soñando con ser Nº1 del mundo

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Paula Ormaechea, la bandera del tenis nacional femenino, está atravesando hoy una muy irregular etapa de transición. Tras una aparición explosiva, que la llevó al puesto 59º del circuito WTA en octubre del 2013, la sunchalense de 23 años sufrió lesiones y altibajos emocionales y deportivos que la hicieron caer hasta el lugar 264º, con resultados que sorprenden, como haber perdido en los últimos cinco Challenger en la ronda de 32.

"Estoy es un tobogán, en las buenas y en las malas. Se te va la confianza y esto es todo en un tenista. Pero no es tan grave. Soy joven y sé que puedo volver a ser la de antes tan rápido como me caí... Necesito paciencia", explica desde Estados Unidos.

"Estuve cuatro meses sin competir por una lesión en la espalda. Este año lo arranqué sin jugar y cuando volví, me costó hacerlo en el alto nivel. Fue una racha difícil y me tuve que ir a torneos más chicos. Ahora, de la lesión, ya estoy mejor", relata la tenista.

Este 2015, sin embargo, le deparó una alegría cuando junto a María Irigoyen conquistó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto disputados a mitad de año. "Fue una gran experiencia, mi primera en Panamericanos y representando a mi país. Fue algo muy especial. Quedé fascinada, ojalá pudiera repetirlo más seguido. Estar en Río 2016 será un objetivo. No es fácil porque es por ranking y entran las primeras 60/70, pero lo voy a intentar porque es la mejor experiencia que le puede suceder a un deportista. Nosotros los tenistas viajamos solos, competimos solos, vivimos en un ambiente cerrado. Y ahí es lo opuesto", confiesa.

En un deporte que suele ser tan cruel con el inconsciente como el tenis, Ormaechea confiesa que nunca pensó en colgar la raqueta: "Vaivenes tengo, pero nunca se me cruzó por la cabeza dejar de jugar. Nunca me lo planteé. Me gustan los desafíos y ahora es volver a ser. Lo bueno es que en el tenis competís mucho y cada semana tenés una revancha. Ahora, por caso, no estoy buscando puntos en torneos sino recuperar mi confianza, mi juego".

Además de su carrera tenística, Ormaechea no deja de ayudar a su ciudad cada vez que puede. "Estoy en eso junto a La Huella de Weber Saint Gobain, que además de ser mi sponsor me da la chance de ayudar. Amo devolverle a la vida lo que me dio y siento como una responsabilidad el colaborar con la comunidad. Y la empresa sólo me dice que elija un lugar en mi ciudad y ellos se encargan. ¿Ves que estamos tocados por una varita aunque en este momento no me vaya bien en una cancha?", concluye.

Esa desfachatez, la frescura de sus 23 años y su espontaneidad la marcan a fuego en el momento de confesar sus anhelos dentro del tenis, ya que su máximo sueño sigue estando vigente: ser la Nº1 del mundo.

"Yo sigo soñando con ser la Nº 1. Puede sonar loco o inalcanzable, pero nadie me lo va a quitar. Sigo creyendo que puedo. No parece hoy, pero yo sigo teniendo como objetivo ser recordada. Que hoy, como dicen Gabriel Sabatini, mañana digan "¿te acordás de Paula Ormaechea?". Soy joven. Conozco mi realidad, pero yo sigo con la ilusión", concluye dejando bien en claro que su techo aún está muy lejos. Y el tenis argentino sabe que tiene en actividad a una jugadora cuyo único anhelo es dejar una huella.

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