"Pelear por Dios": la historia del luchador que predica su fe arriba del octágono
Fue medallista olímpico y está invicto en la UFC. Sin embargo, Yoel Romero sólo piensa en una cosa: transmitir su fe. Conocelo en esta imperdible charla con minutouno.com.
"Si gano o pierdo, ya está escrito porque Dios ya lo decidió.
La paz me la da Dios. Sé que esto es algo pasajero, me gusta y lo amo, pero en
algún momento Dios me lo va a quitar", asegura Romero, quien formará parte de la velada cuya pelea estelar será la de los pesados Fabricio Werdum y Travis Browne.
Ex medallista olímpico de lucha en los Juegos de Sidney 2000 (se quedó con la presea de plata), el cubano lleva tres peleas profesionales en la UFC y las ganó todas por KO, por lo que buscará sumar un nuevo paso para intentar pelear por el cinturón de los medianos.
Sin embargo, lejos de obsesionarlo, Romero confía en que todo dependerá de su fe: "Cuando Dios me diga que tenga que pelear por el cinturón, ahí estaré. Lo que me más me importa es estar bien con él".
Romero empezó a practicar artes marciales a los 8 años, y desde ahí no paró. Su familia, su entrenador y Dios son los pilares de una vida en la que, pese a su gran profesionalismo, su paso por la UFC parece ser algo efímero.
"Esto es un trabajo y como todo trabajo, se acaba, Yo vivo para Dios y cuando se termine esto él me va a poner en otra trinchera para seguir predicando el evangelio", asegura sin ningún tipo de pudor.
El cubano asegura estar "concentrado y enfocado como se merece una pelea de esta magnitud", y sobre su rival del sábado opinó: "Es un muchacho joven, bien rápido. Pude ver su combate y él hace muy bien su trabajo. Es un atleta de gran consideracion".
Una personalidad en la que la disciplina y el respeto por su trabajo conviven a la perfección con su espiritualidad hacen que Yoel Romero sea un personaje muy especial dentro del ascendente mundo de la UFC, aunque a él poco le importa ser el "raro".
Finaliza la comunicación: "Que Dios te bendiga a ti, a los tuyos y a tu país", cierra el cubano. Aunque cueste creerlo, es el mismo que este sábado intentará, a los golpes, dar un paso más en su objetivo de pelear por el cinturón.
Pero claro está que para él todo va más allá. Después de todo, quien decide es el de arriba.
Pablo Rodríguez Denis
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