Con la conducción del implacable Ricardo Gareca, el Fortín está a un paso de sumar su noveno campeonato local. ¿Qué cambió del equipo campeón del Clausura 2011?
DyN
Puede ser un domingo de gloria para Vélez Sarsfield. Uno más para un club que se acostumbró a festejar y que prácticamente desplazó a los denominados equipos "grandes" de los primeros planos. Lo cierto es que pasó un año y medio del último título del Fortín y, aunque muchos nombres cambiaron, la esencia sigue siendo exactamente la misma.
Aquel equipo campeón del Clausura 2009, también comandado por un Ricardo Gareca que parece tener la fórmula del éxito, brillaba en cada una de sus presentaciones y jugaba lo que habitualmente se conoce como un fútbol "distinto".
Desde la solidez de Marcelo Barovero en el arco, con la seguridad de Fernando Ortiz, la experiencia de Víctor Zapata, el desequilibrio de Augusto Fernández, la siempre indescifrable gambeta de Juan Manuel Martínez y el olfato goleador de Santiago Silva, Vélez ganó el certamen de punta a punta y casi no tuvo rival en su camino a la gloria, pese a que también afrontó una férrea doble competencia (llegó a las semifinales de la Copa Libertadores).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lo cierto es que todos esos nombres hoy ya no están, pero las cosas parecen seguir el mismo curso. No está Barovero, pero llegó un Sebastián Sosa que se afianzó rápidamente. Porque no está Ortiz, pero Fernando Tobio tuvo por fin su consolidación para pararse al lado de un experimentado Sebastián Domínguez en la zaga central.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Porque se fue Augusto, pero tanto Agustín Allione, Lucas Romero, Ivan Bella y cada uno de los juveniles que les tocó ocupar esa banda derecha lo hicieron con destacadas actuaciones. Tampoco está Zapata, pero en su lugar apareció un Francisco Cerro que rápidamente se ganó a la hinchada con su fiereza. Porque no está el Burrito, pero llegó un Lucas Pratto al que parece quedarle igual de bien el traje de asistidor que el de goleador.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y porque hoy Silva juega para Boca, pero Vélez encontró en el pibe Facundo Ferreyra a un verdadero oportunista, un goleador con todas las letras que pese a no tener el porte ni el temperamento del uruguayo, se las ingenió para complicar a cuanta defensa se le ponga enfrente, hasta convertirse en uno de los máximos artilleros del Torneo Inicial.
Claro que, detrás de este juego de nombres y sustitutos, aparece un nombre propio que vuelve a mostrar que con declaraciones para la tribuna y demagogia (lo que suele abundar en los entrenadores de otros equipos) no se llega a nada. Ricardo Gareca es un ejemplo de director técnico, que muestra mesura en las victorias e hidalguía en las (pocas) derrotas.
Así, Vélez parece encaminarse a un nuevo título. El noveno a nivel local y el decimocuarto contando los internacionales. Con otros nombres, es cierto, pero con un conductor y sobre todo una idea que no entiende de cambios. Vélez sabe a lo que juega, en todos los sentidos de la frase. Y eso no es poco decir.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario