Desconcierto policial por el triple asesinato

La policía no atina a encontrar una explicación al brutal crimen de tres efectivos acribillados a tiros hoy, cuando custodiaban un predio del Ministerio de Seguridad, en las afueras de La Plata.

“Hay desconcierto entre los investigadores”, reconoció una fuente policial a minutouno.com poco antes del mediodía, mientras las horas pasan y no hay voces oficiales dispuestas a arriesgar una declaración pública sobre lo ocurrido.

Los cadáveres de los tres efectivos fueron descubiertos esta mañana, a las 7, cuando debía producirse el cambio de la guardia del predio de la planta transmisora que comunica a la policía de todo el territorio provincial, ubicado en avenida 7 y 630.

Los dos agentes que llegaron a relevar a sus compañeros los encontraron acribillados, dentro de la garita en la que debían pasar la noche de custodia. Y un tercer efectivo, que había dejado su turno a las 19 de ayer, pero apareció en el lugar por alguna razón aún no determinada en el momento del hecho, fue muerto a unos 30 metros de la garita.

El hecho, que puede interpretarse como extraño, particular y misterioso, mereció una declaración del presidente de la Nación Néstor Kirchner, quién aseguró: “hay hechos que tienen que ver con la inseguridad y otros son ocasionados. Este hecho no es casualidad a días de las elecciones”.

“No se va a saber nada hasta que pase el tiempo”, dijo la fuente policial consultada por minutouno.com. Y describió: “Si un vigilante quería un destino tranquilo, elegía ese”.

Si bien la policía aún mantiene estricto silencio oficial, trascendió que el triple crimen ocurrió a la medianoche, horario en el que se encontraban de guardia los jóvenes oficiales Ricardo Torres Barbosa y Alejandro Rubén Batalaro, de 19 y 27 años.

El sargento Pedro Germán Díaz, en tanto, salió a las 19 de ayer de cumplir con su trabajo, pero se quedó en la zona y esperaba el colectivo poco antes de la medianoche, cuando escuchó ruidos extraños en el predio. Se acercó a ver qué pasaba y fue acribillado.

Los asesinos se llevaron las armas de Barbosa y Batalaro, pero dejaron la de Díaz. Desapareció del lugar también una camioneta oficial, aunque fue hallada poco después en una zona de salida de La Plata.

A las 7.29 de la mañana, apenas media hora después del hallazgo de los cadáveres, el dueño de una carpintería ubicada en 145 entre 45 y 46 encontró una Chevrolet Luv blanca, no identificada, con las llaves colocadas y las puertas abiertas, a la que sólo le faltaba los equipos de comunicación, como un mensaje mafioso.

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