Desmienten cadena de mails que alarma sobre el consumo de alimentos probióticos


  • A raíz de una advertencia que circula por Internet sobre los peligros de ingerir un alimento probiótico, minutouno.com consultó a nutricionistas para conocer las verdaderas funciones de productos como estos.

Una vez más, se pasea por la Web una cadena que alerta sobre el consumo de un producto alimenticio. Esta vez, el banquillo de los acusados es para los probióticos, alimentos que poseen un ingrediente “microbiano vivo” que, al ser ingerido en cantidades suficientes, pareciera ejercer efectos benéficos sobre la salud de quien lo consume.


Los alimentos probióticos utilizados para leches fermentadas son bacterias ácido lácticas.     


Según el correo electrónico en cuestión, el lácteo provee al organismo una bacteria llamada “L casei”,  sustancia generada normalmente por el 98% de los organismos. Pero cuando se la suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente “olvida” que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años.

Pero los especialistas consultados no opinan lo mismo. Desde la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, afirmaron a minutouno.com que se trata de microorganismos que se hospedan en nuestra flora intestinal y que no pueden ser producidos por el cuerpo humano.

En coincidencia, el médico nutricionista César Reinero, explicó que las bacterias no se gestan en el organismo y que alimentos como estos son producto de la ingeniería genética. “Hay un concepto erróneo. El proceso es inverso, vos tomás una bacteria y esta se reproduce en el cuerpo”, aclaró a minutouno.com el especialista.

El ABC de los alimentos que despiertan controversia 


Contrario a lo que afirma la cadena de mails, el cuerpo no produce bacterias por sí solo.      

Un grupo de estudio sobre alimentos funcionales de la AADYND explicó que los probióticos utilizados


para leches fermentadas son bacterias ácido lácticas o BAL, entre las cuales se encuentran: Lactobacilus (L casei, L acidophilus, L plantarum, L reuteri, L ramnosus, L johnsonii), Bifidobacterium (B bifidum, B longum, B breve, B animalis) y algunos Estreptococos. 

Otra cuestión que aviva la polémica es la frecuencia con que se recomienda ingerir productos de este tipo. Para Reinero, deben consumirse solo en determinadas situaciones. “Una persona se enferma y toma un remedio. Pero como ese antibiótico no es inteligente, mata a todas las bacterias sin discriminar las que hacen bien al organismo. Una manera de recomponerlas es tomar yogures con bacterias hasta que se reacomoden de nuevo en el cuerpo”, ejemplificó el médico nutricionista.

De la vereda de enfrente se encuentran en la AADYN. Desde la Asociación, aseguraron que la evidencia científica disponible en la actualidad, tanto nacional como internacional, que avala el uso de alimentos probióticos permite concluir que su consumo diario a lo largo del tiempo brindaría beneficios nutricionales adicionales y mejoraría el estado de salud colaborando con la prevención de ciertas enfermedades, todo ello, junto con una alimentación equilibrada y diversificada.


 


Sin embargo, para el neurólogo Aldo Savino, los productos en cuestión tienen un único fin del tipo comercial, tal "como otros tantos medicamentos que son utilizados sin riesgo pero con una finalidad que excede los límites de lo que realmente son", resumió a minutouno.com.

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