Docentes y alumnos de la Universidad denuncian falta de seguridad


  • Amenazan con interrumpir todas las actividades de la casa de altos estudios.
  • Los cuestionamientos alcanzan al rectorado y el decanato.
  • Aunque lo sabían peligroso, no querían parar el proyecto porque ingresaba capital privado.

Más de 600 docentes y alumnos de la Universidad Nacional de Río Cuarto denunciaron las faltas de seguridad en el edificio de la casa de altos estudios y amenazaron con interrumpir todas las actividades. El rectorado y el decanato fueron blanco de las críticas. Pretenden que las autoridades dejen sus cargos al menos mientras dura la investigación. Aseguran que nadie quiso detener el proyecto, al que reconocían peligroso, debido a que ingresaban capitales privados.

No habría sido sólo una falla humana lo que provocó el accidente que el miércoles por la mañana sorprendió a los investigadores de la Planta Piloto de la facultad de Ingeniería, sino también la improvisación: alumnos y estudiantes habían debatido hace una semana qué hacer con el hexano, el solvente que desató la tragedia y que debía estar almacenado en un lugar fresco y ventilado, al reparo del sol, pero de ninguna manera dentro del laboratorio, y mucho menos con una línea amarilla como única medida divisoria entre los tambores del combustible y el paso de la gente.

Según informó el Telediario Digital de Río Cuarto, más de 600 docentes y alumnos denunciaron las faltas de seguridad: “Todos sabían que allí estaba el hexano y nadie hacía nada. Corremos un riesgo permanente porque no hay lugar para trabajar”, afirmó María Marta Reinoso, docente del CONICET.

Por su parte, el profesor Raúl Montenegro, quien trabaja en la Planta Piloto, confirmó que hace una semana se reunieron docentes para analizar el costo de tener hexano en el lugar y se definió no afectar las investigaciones.

“He escuchado decir que funcionaron bien las salidas de emergencia de la Planta Piloto. No es así. No existen”, alertó el docente. Y agregó: “se discute hoy si se cumplieron las normas de seguridad. Yo llevo 25 años acá y en mi Facultad cada uno hace lo que le parece”.

Quienes alientan la posibilidad de llamar a un paro de actividades se encuentran quienes recuerdan que ya hubo dos explosiones en la universidad. “Naturalizamos cosas que pasan. Explotó el horno de Veterinaria, explotó un horno del Comedor y en ambos casos seguimos trabajando. Prioricemos la vida y no la máquina de producción de la Universidad. Hay que parar la Universidad hasta que nos den garantías para preservar la salud”, contó Adrián Avalos, del plantel no docente.

Aunque la Federación Universitaria dispuso no discutir medidas hasta el martes “para respetar el duelo de las víctimas”, muchos alumnos participaron del encuentro, al que se sumaron los docentes de las cinco facultades que funcionan en la Universidad local y algunos no docentes, que cuestionaron el posicionamiento del gremio de no participar del encuentro.

Como resultado del debate, anunciaron que volverán a reunirse hoy en la Plaza Roca, de Río Cuarto, para confirmar las medidas de fuerza. Amenazaron con interrumpir todas las actividades si no se garantiza la bioseguridad en todo el campus.



“Por acción hay responsabilidades que debemos esperar para definirlas. Por omisión la responsabilidad es de todos. En la reunión informativa sobre lo que se iba a hacer nadie quiso interrumpir una investigación privada", admitió Montenegro, según publicó el Telediario.

Ana Novairas, docente en Química, agregó que los profesores y alumnos deben aprender "a decir que no" a lo que consideren inadecuado "aunque se afecten intereses e investigaciones".

Los docentes que participaron del evento destacaron que los subsidios de empresas son fundamentales para sustentar las investigaciones y revelaron que nadie se anima a enfrentar los costos por la falta de espacio y medidas de seguridad. Un 80 por ciento de los aportes van para los profesores y un 20 por ciento quedan en las arcas de la universidad.

Entre otras negligencias con las que conviven, los asambleístas afirmaron que “hay combustible acumulados al lado de estacionamiento de vehículos, tubos de líquidos peligrosos en lugares sin salidas de emergencia, puertas que abren para adentro, sectores con deficiencias en electricidad, falta de planes de evacuación y medidas de emergencia".

Cuando la reunión llegaba a su fin, decidieron pedir a las autoridades universitarias del Rectorado y la Facultad de Ingeniería que "se aparten de sus cargos hasta que concluya la investigación". Solicitaron, además, una comisión integrada por todos los sectores para hacer un mapa de riesgos y "conocer lo que se hizo y lo que se va a hacer".

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