“Documentos América”: un despertador de conciencias


  • Al cumplirse 32 años del último golpe militar, el especial de “Documentos América”, conducido por Mónica Gutiérrez y Guillermo Andino, tuvo el mérito de conjugar el pasado en tiempo presente bajo el título “Operación Odessa Argentina”.


¿Para qué sirve recordar los horrores del pasado? Para que no se repitan, dice el sentido común. Ayer, en el Día de la Memoria, la TV evocó el golpe militar del 24 de marzo de 1976, que derrocó a Isabel Martínez de Perón e instaló la última dictadura militar en la Argentina. A mi modo de ver, el especial de “Documentos América”, conducido por Mónica Gutiérrez y Guillermo Andino, fue el aporte televisivo de mayor interés. ¿Por qué? Porque, bajo el título “Operación Odessa Argentina”, conjugó la memoria y el presente.

El pasado, por trágico y tenebroso que haya sido, no puede reescribirse. Los centros clandestinos de detención y tortura que existieron en la Argentina son un espanto que nadie jamás borrará de la historia. A los seres humanos arrojados al Río de la Plata en los vuelos de la muerte, no hay modo de resucitarlos. Con la vergüenza y el dolor de esas realidades pretéritas, tendremos que cargar para siempre. No hay discurso ni acto de conmemoración capaz de reparar a las víctimas de semejante barbarie. Pero esa imposibilidad no exime a ninguna sociedad civilizada del deber de juzgar y castigar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad. Tampoco de la obligación de evitar que en la Argentina contemporánea y democrática, reaparezca la atroz categoría de “desaparecido”, a la que Jorge Rafael Videla definió en los años negros como seres que no estaban “ni vivos ni muertos”.

Sobre esos deberes insoslayables del presente respecto del pasado se centró el programa de América. ¿Cómo lo hizo? Advirtiendo que Jorge Julio López, cuyo paradero se desconoce desde hace 18 meses (poco después de haber testimoniado en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz), fue considerado por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, como “el primer desaparecido de la democracia”, y que hasta hoy, nada se sabe de él.

“Operación Odessa Argentina” se preguntó, también, sobre la misteriosa muerte del prefecto Héctor Febres, en el mes de diciembre último, poco antes de que declarara en el juicio que se le seguía por violaciones a los derechos humanos (ver nota aparte en Minutouno.com). Y hubo más: el ciclo mostró a Febres disfrutando de un día de sol y piscina durante su detención en la base naval de Azul. Cualquiera hubiera dicho que era un hombre de vacaciones, ni más ni menos. 

“Documentos América” puntualizó también que Luis Lorenzo “Jeringa” Barrionuevo, a quien los sobrevivientes de la ESMA señalan como el enfermero responsable de adormecer a los detenidos-desparecidos antes arrojarlos al río, fue electo diputado provincial por Tierra del Fuego en la democracia que supimos conseguir. No asumió el cargo, porque una de sus víctimas lo reconoció, en Ushuaia, en 2003. Pero, el programa señaló que “Jeringa” murió en Mendoza, en febrero de 2008, “rodeado de sus afectos”, tras haber sido excarcelado por la Cámara Federal porteña, que modificó la carátula del expediente y en vez de procesarlo por “torturas”, lo hizo por “vejaciones”. 

El programa cerró con León Gieco, cantando en Plaza de Mayo. “Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la Historia…”, entonó el cantautor. Entonces, a mis oídos regresaron las palabras que el periodista Uki Goñi había pronunciado minutos antes en el mismo programa en referencia a los jerarcas nazis que se instalaron en la Argentina con la ayuda de Odessa, la organización que protegió a los responsables del Holocausto, tras la caída del régimen de Hitler. “Si  (Adolf) Eichmann es tu vecino, después tenés a (Alfredo) Astiz y a (Jorge Rafael) Videla”.

Como dice Gieco, “todo está guardado en la memoria…”, pero si la memoria se limita a evocar del pasado sin operar sobre el presente, será la pesadilla de la vida. Y la Historia, se podrá repetir. Anoche, “Documentos América” ofició como un despertador de conciencias. Quien quiera oír, que oiga.

Dejá tu comentario