Dos modelos en pugna

*Los programas que se estrenaron el domingo último muestran las dos caras del país y de la televisión: “Argentina para armar” (TN) y “Gran Hermano famosos” (Telefé). ¿Cuál de ellas preferís?

En la noche del domingo, se estrenaron dos ciclos de TV: “Argentina para armar” (TN)  y “Gran Hermano famosos” (Telefé). Se diría que entre ambos consiguen reflejar las contradicciones del país.


 


De un lado, en TN, María Laura Santillán convoca a intelectuales, científicos, empresarios y especialistas en diversos temas con una consigna precisa: pensar qué debería hacer la Argentina para lograr un desarrollo sostenido, para ponerle fin al movimiento pendular tan típico de nuestra historia: de la crisis a los veranitos y de la declamada bonanza a la pendiente que termina desembocando en el fracaso. Del otro lado, en Telefé, la fotografía de una sociedad encandilada por las luces mediáticas que fabrican celebridades a destajo.


 


“Argentina para armar” se propone darles voz “a los que saben” para que discutan acerca de las políticas públicas que deberían implementarse a fin de fomentar el crecimiento continuo. El ciclo intenta, dicen,  “comunicar que hay cuestiones de estado que deben estar por encima de partidos, oficialismos y oposiciones”. Según sus responsables, el programa apuesta a “un ejercicio periodístico diferente, donde la televisión sea un medio que no sólo refleje el debate del día a día, sino que también colabore en la planificación del país” instalando en la TV una serie de “problemáticas que no suelen ser expuestas”.


 


Los invitados en la noche del debut fueron los siguientes: el empresario Gustavo Grobocopatel, director ejecutivo del Grupo Los Grobo; Bernardo Kosacoff, director de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) Argentina; Jorge Forteza, presidente del consejo de administración y profesor de la Universidad de San Andrés; y Jorge Todesca, ex vice Ministro de Economía. Como salta a la vista, gente que forma parte de la gran cantidad de argentinos que desarrollan sus actividades fuera del universo de los escándalos mediáticos. Contra el barullo del discurso dominante empeñado en hacernos creer que sólo hay vida en el rectángulo del televisor, “Argentina para armar” se centró en el país que transcurre fuera de los focos y las cámaras. Como prueba, un tema que recorrió el primer envío: los argentinos que aún están excluidos del sistema productivo y de los frutos del crecimiento económico.


 


María Laura Santillán quiso saber si es posible acordar las bases de “un modelo de país que nos incluya a todos, también a los casi 10 millones de habitantes cuyas necesidades básicas no están satisfechas”. Tras señalar una contradicción dolorosa _ “ vivimos en un país exportador de alimentos pero el 30 por ciento de nuestra población está por debajo de la línea de pobreza”_,  la periodista invitó a los expertos a dialogar. Los desafió a  “buscar coincidencias, acuerdos, puntos en común”. Toda una rareza en la TV que, hoy por hoy, privilegia las peleas, las agresiones, el enfrentamiento y las chicanas.


 


Conducido por Jorge Rial, “Gran Hermano famosos” se ubicó en las antípodas. Lo que se vio fue una instantánea de la Argentina “país generoso”, para decirlo con la aguda ironía que el propio Rial acuñó varios años atrás. De esa dudosa generosidad dio cuenta el programa basado en la convivencia de catorce personas a las que, con una grandilocuencia digna de mejor causa, denomina “famosos”. Fuera de algunas excepciones_ el actor cómico Pacho Peña y el boxeador Jorge “Locomotora” Castro, por caso_ la gran mayoría de los nuevos integrantes de “Gran Hermano” son individuos que llegaron a la tele provenientes de otros reality shows o en función de sus vínculos de amor o parentesco con alguna figura del espectáculo, el deporte o  la política o a raíz de escandaletes variopintos. En esa misma línea, lo que se espera de ellos es que dentro de la casa televisada sigan alimentando la usina de chimentos y polémicas.


 


En un momento, el conductor lo puso en blanco sobre negro. Al presentar a una de las participantes_ la chica que ganó protagonismo en el verano último acusando de maltrato al cómico con el que trabajaba en el teatro_ , Rial sostuvo que “un cachetazo te puede llevar a la fama”. La razón lo asistía: de hecho, la jovencita estaba allí, recibiendo el tratamiento de “famosa” y de “estrella”, como se catalogó anoche a cada miembro del nuevo “Gran Hermano”, aunque muchos de ellos tuvieran que dar largas explicaciones para que el público supiera de dónde provenían.


 


Hay al menos dos Argentinas contrapuestas: la del trabajo y la del facilismo; la de la reflexión y la de la provocación; la que se construye en las fábricas, los laboratorios, las universidades, el campo o el comercio y la que brilla en el escaparate mediático sin más mérito que el de ventilar intimidades propias y ajenas; la Argentina de los millones que buscan su lugar en el mundo por el camino del esfuerzo y la del puñado de arribistas que eligen el atajo de la celebridad veloz. Anoche, en dos canales, la TV puso en el espejo las dos caras de un mismo país. ¿Y vos, con cuál te quedás?  


 

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