Dr. House: ¡Ése es mi médico!



  • Universal Channel estrena la cuarta temporada de la exitosa serie de Fox y Canal 13 está emitiendo la tercera. Yo aceptaría, encantada, ser paciente de ese doctor irreverente, pragmático, levemente inadaptado pero inteligente como pocos y obsesionado por salvar vidas. ¿Y vos, te atenderías con él?

 


Desconoce los modales amables pero diagnostica las enfermedades complejas con absoluta precisión. Es dueño de una lengua filosa que está al servicio de su sinceridad brutal pero a la hora de salvar una vida, arremete contra los obstáculos como una topadora. Tiene serias dificultades para confiar en los demás pero toma las decisiones más arriesgadas con la serenidad de un lago. Es incapaz de realizar el menor gesto de modestia pero es inteligente como pocos. Se llama Gregory House, y al verlo desplegar su eficiencia en la tele, me veo tentada de gritar: ¡Ése es mi médico!  


 


“Dr. House”, la serie realizada por Fox, ahora se puede ver en la Argentina por partida doble: Canal 13 ha comenzado a emitir la tercera temporada (los viernes  en trasnoche) y pasado mañana, Universal Channel estrenará la cuarta, cuyos capítulos se verán cada jueves en el horario de las 21. Multipremiada y seguida por millones de espectadores en los países más diversos, la historia de este médico tan genial como díscolo le valió a su protagonista, Hugh Laurie, el Golden Globe al Mejor Actor en el rubro Serie de Televisión.


 


En los tiempos actuales, la corrección política invita a buscar médicos que nos comprendan, que nos contengan psicológicamente, que estén dispuestos a debatir con los pacientes durante horas antes de recetar una aspirina. Todo muy moderno, lo admito. Pero en lo personal, si me dan a elegir, yo quiero un Dr. House. Yo quiero un médico que sepa mucho, y que se niegue a discutir con mi ignorancia el diagnóstico y el tratamiento de ninguna enfermedad que no sea un resfrío. Yo quiero un médico que concentre su energía en decidir lo que mejor conviene a mi salud y que me indique los pasos a seguir, sin vueltas. No me importa que sea simpático ni que se esmere en parecerlo. Acepto de buen grado que sea tan cáustico y huraño como Dr. House si, como el personaje de la serie, me garantiza que llegado el caso, peleará por salvar mi vida como si se tratara de la suya.


 


Dr. House es parco en la relación con sus pacientes. El que busca un paño de lágrimas o un bálsamo para los dolores del alma hará mejor en atenderse con alguno de sus colegas. Nefrólogo y especialista en enfermedades infecciosas, Gregory House no tiene tiempo ni ganas de prestar sus oídos a las neurosis de la gente. No se vos, pero yo, compro.


 


Para las penas del corazón _que duelen, claro, y mucho_ están los amigos. Y para las neurosis, los psicoterapeutas. Pero, pequeño detalle, si además de padecer tristeza, angustia, sensación de abandono, melancolía o celos enfermizos, resulta que tus riñones están a punto de colapsar, lo primero es lo primero: ¡un nefrólogo, ahí! Y si es House, mejor, porque con él tenés más chances de que el derrumbe de tus órganos no te arrastre a la tumba. Una vez que el bueno de Gregory te deje sano y salvo en esta Tierra ya verás cómo resolver los padecimientos psíquicos o sentimentales. Con la evidencia nadie discute: incluso para deshacerse en lágrimas en el hombro de un amigo o para atornillarse en el diván del analista, hace falta estar vivo.


 


Es cáustico, irreverente, sabio, pragmático y levemente inadaptado. En la encrucijada entre la vida y la muerte, podés contar con él. Se llama Dr. House: ¡Ése es mi médico! ¿Te gustaría que fuera el tuyo?


 


 


 


 

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