Sólo dos personas participaron del ataque que acabó con la vida del dirigente camionero Abel Beroiz, concretado ayer por la mañana en un estacionamiento del Automóvil Club Argentino de Rosario, en Santa Fe.
Con el robo prácticamente descartado, los investigadores analizan los dichos de los testigos para intentar plantear las hipótesis y poder dar con los autores materiales, lo que facilitaría luego el hallazgo de los posibles autores intelectuales.
Beroiz sufrió tres balazos y cinco puñaladas sin que se concretara ningún robo, lo que refuerza la posibilidad de una venganza o un crimen mafioso. Lo extraño, en este caso, es que los dos agresores escaparon en un taxi. Además, muchas personas que se encontraban en la cuadra o el estacionamiento los vieron, los escucharon o ambas cosas. Para finalizar, es para destacar que uno de los agresores perdió el reloj en el hecho y es posible que uno de ellos haya escapado con una herida en un brazo.
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Un hombre que fue testigo de la fuga no sólo vio a los delincuentes, sino que los escuchó: “Ya está. Lo hicimos. Dale para la esquina y hacé señas a un taxi”, alentó uno de ellos a su compañero al salir del estacionamiento, en el que habían dejado a Beroiz al borde de la muerte.
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“Eran como las 6.30. Estaba esperando para entrar a trabajar cuando vi dos tipos que daban muchas vueltas. Andaban por la cortada (Barón de Mauá) y por la salida de autos del ACA por San Juan. Pensé: «estos están por chorearle a alguien». Y me escondí”, contó un testigo a los periodistas locales.
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No vio que pasó en el estacionamiento, pero escuchó los tiros y observó azorado la fuga de los asesinos: “a los diez minutos los veo salir por la parte del ingreso de autos. Saltaron una baranda y corrieron por San Juan, hacia Sarmiento. Ahí se tomaron un taxi. Uno de los dos, que tenía una camisa blanca con manchas de sangre, tenía un brazo tieso, como si le hubieran puesto un tiro en el hombro”, describió.
Otro testigo escuchó que Beroiz intentó resistirse: “«Tomátelas, tomátelas». Fue lo que escuché, a los gritos, desde la vereda. Después sonaron los tiros y vi como dos tipos salían a toda carrera por San Juan hacia Sarmiento”.
Un hombre que fue identificado con el nombre de Ariel llegó al lugar del hecho unos pocos minutos después de concretado el ataque y también brindó su testimonio al diario local. “Serían las 6.45. Terminaba de estacionar mi auto cuando vi a los muchachos de la cabina que estaban como locos. «Vení, que balearon a un tipo», me dijo uno. El hombre estaba tirado sobre un costado, con las piernas dentro del auto. Lo que me comentó uno de los muchachos que estuvo fue que ellos escucharon una discusión, se asomaron porque desde la cabina la escalera le tapa la visual y se toparon con uno de los chabones. «No me mirés, porque te quemo», les dijo y salió corriendo”, describió.
Diego, empleado del estacionamiento, también escuchó la discusión y los tiros: “el señor vino a pagar un ticket y a retirar el auto. Luego sentimos que el hombre gritaba, vemos a otro que amenaza sacar un arma de su cintura y nosotros nos escondemos. Cuando nos volvemos para atrás sentimos los disparos. Cuando salimos, no había más movimientos y vimos al señor tirado al lado del auto. De inmediato llegó una ambulancia junto a la policía y se lo llevaron”.
“Fueron menos de dos minutos. Escuchamos que alguien gritaba «no, no, no». Y luego cuatro o cinco disparos. Cuando llegamos al auto el hombre ya estaba malherido”, le dijo el empleado.
En el lugar del ataque, la policía secuestró un cuchillo con una hoja de unos 20 centímetros, un proyectil de un arma calibre 38 y el reloj de uno de los atacantes.
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