#Anuario2014: El acuerdo con Repsol abrió las puertas a la inversión extranjera en Vaca Muerta
Vaca Muerta, hasta hace poco un paraje inhóspito de la cuenca neuquina, se convirtió en 2014 en uno de los puntos geográficos más importante de la Argentina, a partir de los resultados obtenidos que confirman los pronósticos acerca de la riqueza existente en su subsuelo en materia de hidrocarburo no convencional.
La empresa nacional YPF, a partir de su recuperación de parte del Estado argentino, se convirtió en el principal ariete para desarrollar con tecnología de última generación pozos de gas y petróleo extraído de la "roca madre" en las profundidades del suelo.
De esta forma, en poco tiempo se rompieron récords de producción y Argentina, a pesar del aún escaso desarrollo, se convirtió en uno de los principales países en lo que respecta a hidrocarburos no convencionales.
El disparador de este despegue energético fue el convenio firmado en julio del 2013, entre YPF y la estadounidense Chevron, para el desarrollo del área "Loma Campana".
Desde la oposición, salieron a criticar este acuerdo por considerarlo una "reprivatización" de YPF. El diputado Fernando "Pino" Solanas, por citar sólo un ejemplo, consideró en ese momento que el pacto con Chevron sería "una verdadera catástrofe" porque contradecía la idea de "recuperación soberana energética" del Gobierno.
Pese a esa oposición, a ese acuerdo le siguieron otros con millonarias inversiones de las que participa también la estatal neuquina, Gas y Petróleo (GyP).
El último acuerdo firmado entre YPF y la empresa malaya "Petronas" inyectará en Vaca Muerta inversiones por 550 millones de dólares para el desarrollo de yacimientos no convencionales en el área "Amarga Chica", a partir de marzo del 2015.
Sin embargo, como paso previo a la llegada de estas inversiones al país, fue necesario arribar a un acuerdo con la petrolera española Repsol, por la expropiación del 51% del paquete accionario de YPF.
Ese objetivo se cumplió en abril pasado, cuando el pacto firmado con Repsol, fue avalado por el Poder Legislativo, un requisito indispensable para su validez.
El acuerdo, que contempla el pago de alrededor de 5.000 millones de dólares a través de distintos títulos de deuda, ya había sido aprobado a fines de marzo por la Asamblea de accionistas de la empresa española.
A nivel local, YPF siguió con su política –iniciada en 2013- de atraer a pequeños ahorristas con la emisión de nuevas Obligaciones Negociables, que se ajusta por el incremento de la producción de la compañía recuperada.
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