El verdadero "no hay plata": la mora en algunas fintech llega al 40% y pone en peligro el sistema
La mora que ya padecen los bancos merced de licuación de los salarios, se siente con especial potencia en las fintech cuyos balances anticipan una crisis en el sistema.
La decisión de Javier Milei y Luis Caputo de licuar los salarios de los trabajadores ya se siente con fuerza en los balances de los bancos que enfrentan niveles de mora nunca antes vistos. Esta situación se agrava en las fintech donde la morosidad de las familias trepa al 40% y se teme un efecto sobre todo el sistema.
Según la consultora 1816, la mora en los bancos se triplicó en apenas un año. Y en las billeteras virtuales los números generan alarma. El caso de Ualá concentra la atención. No solo por el nivel sino por la composición reveló este martes LPO . En el segmento bancario la mora de Ualá ronda el 43%. Pero en el negocio no financiero trepa a un impresionante 63%. Es ahí donde el problema se vuelve más agudo: fuera del perímetro regulado, con mayor riesgo y menor capacidad de control.
"El esquema termina alimentando su propio problema", explicó a LPO un operador de una sociedad de bolsa. Tasas altas para cubrir riesgo alto. En muchos casos, con costos financieros de tres dígitos. Crédito caro para ingresos bajos. Una ecuación que funciona mientras hay margen. Cuando ese margen se achica, se rompe.
A diferencia de los bancos, las fintech no tienen mecanismos efectivos de cobranza. No hay cuenta sueldo que funcione como ancla. No hay débito automático sobre ingresos. Dependen de que el usuario transfiera y decida pagar. Cuando ese vínculo se corta, la mora escala rápido.
Esta es una diferencia clave con el sistema bancario tradicional, donde la mora suele activarse cuando el cliente ya está bajo presión judicial o con ingresos comprometidos.
En ese contexto, el crecimiento de reclamos contra Ualá en redes sociales funciona como termómetro. Usuarios que no pueden acceder a sus fondos. Pagos rechazados aun con saldo disponible. Demoras de días en acreditaciones. Soportes que no responden. La sensación es que Ualá cubre los baches de la mora con fondos de la gente, la situación empieza a erosionar la confianza en el emprendimiento de Pierpaolo Barbieri.
A eso se suma el ruido interno. Hubo recortes en áreas técnicas que empiezan a sentirse en los bugs de la plataforma. En paralelo, la expansión regional dejó heridas abiertas. En México, Barbieri se chocó con la regulación y resultados por debajo de lo esperado.
En medio de ese escenario, la empresa cerró una ronda de capitalización por unos 195 millones de dólares, liderada por un fondo internacional. Es respaldo. Pero también es una señal: el negocio necesita sostén en un momento donde la calidad de la cartera se deteriora.
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