Los resultados de los comicios en Brasil son una "señal" de alerta para Argentina
El director de la consultora Abeceb, Dante Sica, las elecciones presidenciales en Brasil "evidencian una insatisfacción con la política económica, lo que también es un llamado de atención para Argentina y Uruguay".
"Son señales de un electorado que muestra una voluntad de cambio", subrayó Sica y señaló como motivos para el descontento de los votantes brasileños "la desaceleración económica y la falta de mejoras en infraestructura".
Dante Sica, director de la consultora Abeceb y ex secretario de Industria y Minería de la Nación, aseguró que los resultados de los comicios de este domingo en Brasil anticipan una segunda vuelta "muy disputada" para definir la presidencia de ese país, ya que la oposición logró un "sorprendente" caudal de votos.
Con un 41,5 por ciento para la oficialista Dilma Rousseff, un 33,6 por ciento para Aécio Neves (social demócrata) y Marina Silva, tercera con el 21,3 por ciento, es una verdadera incógnita quien finalmente ocupará el Palacio del Planalto. Sica consideró que el importante caudal de votos obtenidos por la oposición "es una señal también para la Argentina y para Uruguay, ya que se está evidenciando una insatisfacción con la política económica", sostuvo.
La segunda vuelta que definirá el futuro del país vecino será en 20 días, el mismo día que se elige presidente en Uruguay, mientras que Argentina tendrá elecciones presidenciales el año próximo.
"Son señales de un electorado que muestra una voluntad de cambio", subrayó y señaló como motivos para el descontento de los votantes brasileños "la desaceleración económica y la falta de mejoras en infraestructura".
Sica precisó que el país vecino posee una baja tasa de inversión (en torno al 18%), que de hecho constituye una de las más bajas de la región. "La contracara es una infraestructura deficiente con importantes atrasos en caminos, puertos, aeropuertos, transporte urbano y servicios de salud", precisó.
"Habrá cambios importantes en la política económica. El próximo gobierno necesitará recuperar el crecimiento (este año cerraría con una suba del 0,3%) y la confianza inversora, y para eso deberá hacer ajustes. Gane quien gane, el sector financiero va a estar muy atento al nuevo gabinete", subrayó.
Estimó que lo más probable es que el año próximo "Argentina se enfrente –como en 2014- a una demanda poco dinámica desde Brasil, cuya economía se expandiría apenas 1,0%. Esto significará que nuestras exportaciones industriales seguirán sin ser traccionadas por el mercado brasileño. Mientras tanto, y según el éxito con que se implemente el giro en la política económica el año próximo, las perspectivas para el vecino podrían ser algo más favorables a partir de 2016".
Por su parte, también resulta fundamental preguntarse qué se puede esperar en materia de relacionamiento externo. Si Dilma conservara la presidencia no deberían aguardarse cambios tan significativos. Pero, gane quien gane "la recomposición de la relación bilateral tendrá que aguardar a 2016, una vez que asuma un nuevo gobierno argentino".
"Argentina hace varios años viene perdiendo relevancia económica, comercial y hasta política para Brasil, lo que tras el ruido de las disputas electorales en ambos países puede comenzar a manifestarse en una forma más independiente de tomar las decisiones en la región", agregó.
Con un 41,5 por ciento para la oficialista Dilma Rousseff, un 33,6 por ciento para Aécio Neves (social demócrata) y Marina Silva, tercera con el 21,3 por ciento, es una verdadera incógnita quien finalmente ocupará el Palacio del Planalto. Sica consideró que el importante caudal de votos obtenidos por la oposición "es una señal también para la Argentina y para Uruguay, ya que se está evidenciando una insatisfacción con la política económica", sostuvo.
La segunda vuelta que definirá el futuro del país vecino será en 20 días, el mismo día que se elige presidente en Uruguay, mientras que Argentina tendrá elecciones presidenciales el año próximo.
"Son señales de un electorado que muestra una voluntad de cambio", subrayó y señaló como motivos para el descontento de los votantes brasileños "la desaceleración económica y la falta de mejoras en infraestructura".
Sica precisó que el país vecino posee una baja tasa de inversión (en torno al 18%), que de hecho constituye una de las más bajas de la región. "La contracara es una infraestructura deficiente con importantes atrasos en caminos, puertos, aeropuertos, transporte urbano y servicios de salud", precisó.
"Habrá cambios importantes en la política económica. El próximo gobierno necesitará recuperar el crecimiento (este año cerraría con una suba del 0,3%) y la confianza inversora, y para eso deberá hacer ajustes. Gane quien gane, el sector financiero va a estar muy atento al nuevo gabinete", subrayó.
Estimó que lo más probable es que el año próximo "Argentina se enfrente –como en 2014- a una demanda poco dinámica desde Brasil, cuya economía se expandiría apenas 1,0%. Esto significará que nuestras exportaciones industriales seguirán sin ser traccionadas por el mercado brasileño. Mientras tanto, y según el éxito con que se implemente el giro en la política económica el año próximo, las perspectivas para el vecino podrían ser algo más favorables a partir de 2016".
Por su parte, también resulta fundamental preguntarse qué se puede esperar en materia de relacionamiento externo. Si Dilma conservara la presidencia no deberían aguardarse cambios tan significativos. Pero, gane quien gane "la recomposición de la relación bilateral tendrá que aguardar a 2016, una vez que asuma un nuevo gobierno argentino".
"Argentina hace varios años viene perdiendo relevancia económica, comercial y hasta política para Brasil, lo que tras el ruido de las disputas electorales en ambos países puede comenzar a manifestarse en una forma más independiente de tomar las decisiones en la región", agregó.
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