La ciudad rionegrina muestra niveles de ocupación que no tenía desde los '90, impulsados por el ingreso de más de 22.000 entre uruguayos, chilenos y brasileños. Hacen su viaje de egresados alentados por un tipo de cambio favorable.
La ciudad de San Carlos de Bariloche vuelve a ser el centro de los destinos de viajes de egresados de los estudiantes secundarios, una tradición que además fortalece el negocio de los operadores del segmento, pero esta vez impulsada por la gran llegada de estudiantes extranjeros, que representan ya casi el 20% del total que pasa por esa ciudad.
El segmento es un ingreso estacional para el turismo y factura entre 800 y 1.000 millones de pesos al año. Y se incrementa
también con la llegada de jóvenes de países vecinos, en especial de
Chile, Uruguay y Brasil. Este año se registró la presencia de unos 6.000
adolescentes uruguayos y más de 15.000 jóvenes chilenos, favorecidos
también por la cercanía, sólo del otro lado de la cordillera.
No es tan favorable en cambio para los brasileños, que rondaron los
2.000 cuando por lo general duplican ese número. La crisis del real
explica en parte la caída.
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Las estimaciones previas indican que sólo entre agosto y septiembre pasaron por la ciudad en plan de viaje de despedida escolar 130.000 chicos, 15.000 más que el año pasado y 25.000 más que en 2011. Las autoridades de la ciudad no recuerdan cifras similares desde fines de la década del '90. OFERTA
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Además de la situación macro, Bariloche buscó mostrar un diferencial cualitativo en cuanto a la oferta para los jóvenes, en conjunto con las agencias de turismo estudiantil. Las empresas lograron instalar el concepto de "sana diversión garantizada" sin tragos y mostrar hacia los padres la idea de control de consumo de alcohol y de salidas nocturnas.
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El rubro dedicado a los estudiantes crece con fuerza y las empresas se acomodaron a las nuevas demandas de los padres para cuidar a los adolescentes –como contrapartida a otras opciones como los viajes a Brasil– y obtuvieron buena respuesta, con una temporada que se extiende cada vez más por la alta demanda, dice Bae.
"La temporada arranca en junio y continúa hasta fines de octubre. Luego se amplía en el mes de diciembre, Navidad y año nuevo pero entre los meses de agosto y septiembre son 10.000 estudiantes semanales los que visitan la ciudad entre todos los operadores del mercado", explica Gastón Linares, presidente de Snow Travel Argentina S.A., empresa dedicada al turismo joven que transporta más de 20.000 estudiantes".
Néstor Denoya, presidente de ATEBA (Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche), agrega que junto con las empresas fue posible "dar un salto de calidad del que estamos orgullosos. Se trabaja mucho en las reuniones de eventos, se trabaja mucho con los padres que llegan acá, los chicos tienen un sistema de seguridad médico, van con casco a todas las excursiones. Ya nadie vende el descontrol que se vendió en la década del 90", dijo.
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