Relacionados en nuestra cultura con la meditación y la aromaterapia, los sahumerios tienen una fuerte presencia en la cotidianeidad. Pero ¿es negocio? Puede serlo, aunque conlleva el conflicto de todos los productos de escaso valor por unidad: es necesario mover altos volúmenes para hacer una gran diferencia. Graciela, de Sahumerios Géminis, sintetiza: “no conozco a nadie que fabrique sahumerios y haya zafado”.
Una de las claves es encontrar, "además de la producción de sahumerios, otros nichos de mercado”, contó Graciela a minutouno.com. De acuerdo con los fabricantes consultados, para que el negocio de los sahumerios funcione hay que vender "80 mil por mes para un buen año" dice Graciela.
El precio mayorista es de mil sahumerios por $70, es decir 7 centavos por unidad. “A esos costos, si no se venden muchos no hay negocio” coinciden los entrevistados.
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Es una mala noticia que las ventas hayan bajado. “Vendimos 30% menos este año” asegura Graciela. Probablemente, esto está vinculado a la aparición de otros elementos para aromatizar los ambientes, como hornos o vaporizadores. A esto se suma que los costos aumentaron. “Las fragancias se pagan de dólares. En el año aumentaron un 20%. El resto de los costos (varillas, harina, etc) aumentaron hasta un 15%” explica el encargado de Sahumerios Milenium, llamado Marcelo.
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Otro punto álgido es la mano de obra. Los fabricantes aseguran que los sahumerios artesanales tienen “hasta el 80% de trabajo manual” y hay poca gente dispuesta a hacer ese trabajo, que “no tiene nada que ver con los precios de venta”.
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Innovar es la clave “El que se queda con los sahumerios solos, pierde” sentencia Graciela. Marcelo, desde Milenium, agrega que lo importante es buscar “nuevos nichos de mercado. Nosotros vendemos esencias y otros productos a artesanos y minoristas para ampliar los espacios de venta”.
Si no se amplían estos mercados, la rentabilidad es muy poca. “Estamos en alrededor de 10% de ganancia. Conviene más venderlos como minorista” aseguran.
Por otro lado, si bien se pueden exportar sahumerios, es difícil alcanzar los estándares de calidad internacionales con el precio de costo que tiene el producto. “La mano de obra india es mucho más barata, y acá en Argentina cualquiera vende cualquier cosa, mientras que para vender afuera hay que tener en cuenta un montón de condiciones” explican los consultados.
En definitiva, es necesario que el fabricante de sahumerios se mueva para que su negocio no se haga humo.
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