Argentina y una semana clave para intentar destrabar la deuda con los buitres
Los próximos días serán cruciales para definir si se puede alejar el fantasma de la suspensión de pagos y avanzar en la negociación con los fondos que reclaman el pago de 1.330 millones de dólares.
Cámara de Apelaciones de Nueva York
Si bien en la primera cadena nacional sobre el tema se habíahablado de "extorsiones", tras varios días de incertidumbre económica, se cambió el tono y el Gobierno reafirmó la voluntad de su Gobierno de pagar a todos los acreedores y pidió que se garantizaran "las condiciones necesarias" para poder negociar "justa y equitativamente".
A lo largo de la semana, el Ejecutivo trató de explicar el origen de la deuda externa que arrastra el país desde la dictadura (1976-1983) y frenar el vaivén de los mercados ante el riesgo de un nuevo "default" (suspensión de pagos).
El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció que propondría un canje de los bonos amparados por la legislación de EE.UU. en manos de acreedores que aceptaron reestructurar, por otros nuevos pero bajo legislación argentina, un planteamiento que Griesa descartó inmediatamente por considerar que "violaría los fallos de la Justicia".
La estrategia era una forma de burlar el fallo de Griesa que complica los desembolsos que Argentina debe hacer a finales de este mes a los acreedores que sí se acogieron a los canjes, ya que incluye las órdenes en igualdad de condiciones, por las que está obligada a pagar de manera simultánea a todos los tenedores de deuda.
Además, los giros de dinero a Estados Unidos que haga Argentina corren el riesgo de ser embargados por solicitud de los litigantes con sentencia a favor.
En estas circunstancias, la próxima semana se convierte en crucial para el Gobierno nacional, que cuenta con el apoyo de políticos de todos los partidos, organizaciones sociales y organismos regionales como el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
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