Las bolsas chinas se estabilizan luego del derrumbe de este lunes
Vistos los resultados de hoy, parece que el nuevo sistema cumplió con su función de dar tiempo para pensar a los accionistas (casi el 90 por ciento en China son inversores individuales sin especiales conocimientos financieros, por lo que ambos mercados son muy volátiles), y así las caídas de ayer no se vieron repetidas hoy.
La clave está en los desplomes que vivieron los parqués chinos en julio y agosto pasados, cuando llegaron a contagiarse a otros mercados mundiales, pese a que la inversión extranjera en las bolsas chinas está muy limitada.
La medida se aplica sólo a "grandes accionistas" (los titulares del cinco por ciento o más de las acciones de una compañía), que no podrán desprenderse de ellas hasta que se cumpla ese plazo y vuelva a abrir el mercado, es decir, hasta el próximo lunes 11.
Aun así, ayer muchos accionistas individuales -que aunque apenas tienen el 30 por ciento de las acciones en Shanghái y Shenzhen, sí mueven tres cuartos de las transacciones diarias, por lo que influyen mucho en los precios-, quisieron anticiparse y empezaron a vender.
Su intención era recoger ganancias antes de que los precios caigan, según sus espectativas, la semana que viene, y eso provocó las abruptas caídas de ayer, que no fueron más profundas porque lo evitó la nueva normativa que se estrenaba ayer precisamente, que cerró los mercados 92 minutos antes de lo habitual.





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