Tengo conflictos con mi jefe: ¿Cómo tengo que proceder?

Economía

* Tener roces con un superior es algo que sucede demasiado a menudo y, lamentablemente, no hay recetas para evitar que suceda.
* minutouno.com acerca en esta nota algunas ideas para trabajar sobre ese problema una vez que se presentó.

¿Te sucede muy a menudo que una mínima llegada tarde dispara un conflicto de magnitudes increíbles? ¿O que, no importa si cumplís o no las metas fijadas de antemano, siempre te encuentran un error?


 


Si bien la diferencia de posiciones impide pensar en el tema como si tratara de una discusión de par a par, cuando un empleado y su jefe tienen una diferencia, el problema lo tienen los dos.

Bernardo Hidalgo, presidente del Grupo Hidalgo, consultores en recursos humanos sostiene que, en este caso, cualquiera de los dos puede encarar la solución

Evaluación de desempeño
Las empresas más grandes y las corporaciones tienen herramientas o sistemas con los cuáles no sólo el jefe, sino los jefes de éste evalúan a sus empleados según su desempeño o  por objetivos. Con estas herramientas se establece la calidad del desempeño de cada uno de los empleados a cargo de un líder, así como el líder mismo. “Si un jefe de ventas tiene 5 vendedores que no andan bien, el problema lo tiene él”, recalca Hidalgo.

Cuando no existen estas evaluaciones el empleado no sabe qué hacer y depende de la capacidad que tenga cada jefe para comunicar a los empleados su desempeño.

Cuando se trata de una empresa pequeña, las herramientas formales no están establecidas y hay que lidiar con la persona en forma directa. Es en estos casos donde la cuestión interpersonal juega fuerte y es necesario un esfuerzo extra de nuestra inteligencia.

¿Qué hacer?
Lo más importante, si uno es empleado, es conocer profesionalmente al jefe. Eso ayuda a saber con quien uno trata. Si, por ejemplo, se trata de un superior que te deja resolver según tu criterio, lo mejor es saber cómo te va a respaldar si las cosas no salen bien.

Al respecto, Hidalgo es muy claro en un punto: “Tu jefe no es tu amigo”. Se trata de la persona que organiza los esfuerzos de sus empleados por lo que, si bien “puede ocurrir que se dé una relación de amistad entre jefe y subordinado, no es conveniente esperarla”. Esto es principal para que la relación no se complique.

Un segundo punto que puede ayudar a mejorar la relación es segmentar los problemas. Hidalgo lo explica con un ejemplo: “Si tu jefe es exigente con el cumplimiento de los horarios, lo mejor es no trasladar ese problema a la relación en general”. Puede haber otros aspectos de la relación que funcionen bien, que no deben ser opacados por un hecho aislado.

Cuando el roce se produce, lo mejor es no esperar a que el jefe tome la iniciativa. “Si llegás tarde, negociá con tu jefe para irte más tarde, o explicale cuales son tus motivos y hacele una propuesta para solucionarlo. Lo importante es anticiparte al problema”.

Entender sus necesidades y el reclamo que está haciendo
Uno, por lo general, actúa según lo que supone que “se debe hacer” y no según lo que su jefe espera puntualmente que haga. Demasiadas veces, es un problema de comunicación: las expectativas del jefe no son interpretadas correctamente, por falta de claridad de éste o porque el subordinado actúa “de memoria” trabajando como lo hizo siempre, antes de que apareciera el conflicto.


 


Hay, además,  muchas tareas que para un jefe no son tan importantes y para las cuales se invierte mucho tiempo. Por eso es recomendable seguir su criterio, aunque este no coincida con el nuestro.

Siguiendo esta línea, es razonable resolver primero la tarea que resulta más importante para tu jefe.. Si trabajas en temas que para el no son relevantes, estas perdiendo el tiempo.


 


Muchas veces sucede que se le presenta a uno una oportunidad de “hacer un gol de media cancha”, es decir, realizar algo que va notarse y con lo cual uno cree que va a mejorar las cosas. Es siempre conveniente hacerlo pero una vez resueltas las tareas que se esperan de uno. En general, no son las acciones rutilantes y llamativas las que allanan conflictos, sino el paciente trabajo cotidiano

Hidalgo aclara que muchos de estos consejos son “aplicables a todas las relaciones humanas, no solo a las de jefe-empleado”. Y resume la tarea de los jefes en una frase: “las cosas y los recursos se gerencian; las personas se lideran”.

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