De la expropiación al acuerdo: casi dos años de peleas y negociaciones por YPF
En abril de 2012, la presidenta Cristina Kirchner anunció la recuperación de la petrolera a partir de la expropiación del paquete accionario que poseía Repsol.
YPF había pasado a estar controlado por Repsol en 1999 cuando en medio de la oleada privatista del gobierno de Carlos Menem, la Argentina se desprendió de un recurso natural vital para el desarrollo de un país al venderle el 97,81% de las acciones de la petrolera estatal a cambio de 15 mil millones de dólares.
El 16 de abril de 2012 la presidenta Cristina Kirchner anunció por cadena nacional la recuperación de YPF. El proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió horas más tarde al Congreso de la Nación declaraba de interés nacional la recuperación del autoabastecimiento energético y para lo cual era necesario recuperar el 51% de las acciones de la petrolera hasta ese momento en manos de la empresa Repsol. De ese paquete accionario, el 51% quedó en manos del Estado mientras que el 49% pasó a formar parte del patrimonio de las provincias productoras de hidrocarburos.
El 3 de mayo de 2012 la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley, por 208 votos a favor, 32 en contra y 5 abstenciones el proyecto enviado por el gobierno nacional para recuperar el control estatal de YPF, privatizada durante el menemismo. Al aprobarse la declaración de utilidad pública de la compañía el Estado se aseguró además la prohibición de la eventual transferencia, una vez más de esas acciones tal como sucedió en 1999, a menos que para ello se cuente con las dos terceras partes de los miembros del Parlamento. De esta manera se le dio una fuerte impronta de continuidad y seguridad jurídica a la recuperación de YPF.
La ley 26.741, que cumplirá en pocos meses más dos años cosechó un amplio respaldo tanto entre oficialistas como opositores. Sólo el macrismo y el peronismo disidente votaron en contra de la recuperación. La presidenta dispuso además por medio de un decreto la intervención de YPF y puntualizó que el modelo para la empresa no era de estatización sino de "recuperación de soberanía" por lo que explicó que seguiría funcionando "como una sociedad anónima".
Dos días después de la sanción de la ley, Cristina designó al ingeniero en petróleo Miguel Galuccio como Ceo de la recuperada YPF. El 5 de junio de ese mismo año Galuccio presentó el plan estratégico de la compañía 2012-2017 en el que planteó el objetivo de revertir el proceso de importación de combustible y energía e incrementar sensiblemente la actividad exploratoria y de refinación y multiplicar la inversión.
Tras la recuperación el gobierno y Repsol dieron inicio a las conversaciones en torno a la compensación que percibiría la empresa de origen español por la porción de YPF que se vio obligada a resignar. Aunque en un primer momento desde España se barajaron cifras que en algunos casos llegaban a los 20 mil millones de dólares, con el correr de los meses y la distensión del vínculo político entre ambos países, el monto de la compensación se redujo drásticamente de lo que marcaban los trascendidos periodísticos.
La participación del CEO de YPF a partir de 2013 fue clave para la apertura de las negociaciones entre la Argentina y Repsol, así como también resultó fundamental el rol de la petrolera mexicana Pemex -que posee el 9,34% de las acciones de Repsol y que estaría interesada en comprar un 10% adicional- y con excelentes vínculos con YPF con quien podría avanzar en un acuerdo de cooperación para explorar el yacimiento de shale oil en Vaca Muerta, Neuquén.
De acuerdo con los medios españoles que siguen la negociación entre la Argentina y la petrolera española, el director general de Pemex, Emilio Lozola, fue el encargado de transmitir a finales del año pasado la propuesta de pago argentina, sensiblemente menor a lo que inicialmente reclamó el presidente de Repsol, Antonio Brufau.
El fin del conflicto con Repsol por la recuperación allanará el camino para que YPF encuentre socios estratégicos para su plan más ambicioso: avanzar en la exploración y explotación del yacimiento de petróleo no convencional en Vaca Muerta. Aunque la petrolera nacional ya logró cerrar algunos acuerdos y pre acuerdos con Chevron y Petronas, por ejemplo, se espera que la llegada de inversiones extranjeras se potencie en los próximos meses.
YPF había pasado estar controlado por Repsol en 1999 cuando en medio de la oleada privatista del gobierno de Carlos Menem, la Argentina se desprendió de un recurso natural vital para el desarrollo de un país al venderle el 97,81% de las acciones de la petrolera estatal a cambio de 15 mil millones de dólares. La participación del CEO de YPF a partir de 2013 fue clave para la apertura de las negociaciones entre la Argentina y Repsol, así como también resultó fundamental el rol de la petrolera mexicana Pemex -que posee el 9,34% de las acciones de Repsol y que estaría interesada en comprar un 10% adicional- y con excelentes vínculos con YPF con quien podría avanzar en un acuerdo de cooperación para explorar el yacimiento de shale oil en Vaca Muerta, Neuquén.
De acuerdo con los medios españoles que siguen la negociación entre la Argentina y la petrolera española, el director general de Pemex, Emilio Lozola, fue el encargado de transmitir a finales del año pasado la propuesta de pago argentina, sensiblemente menor a lo que inicialmente reclamó el presidente de Repsol, Antonio Brufau.
El fin del conflicto con Repsol por la recuperación allanará el camino para que YPF encuentre socios estratégicos para su plan más ambicioso: avanzar en la exploración y explotación del yacimiento de petróleo no convencional en Vaca Muerta. Aunque la petrolera nacional ya logró cerrar algunos acuerdos y pre acuerdos con Chevron y Petronas, por ejemplo, se espera que la llegada de inversiones extranjeras se potencie en los próximos meses.
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