El abogado de Bellini no valora el SMS de Morena: "Cuántas dicen 'mi marido me quiere matar'"
El abogado Fernando Burlando, quien defiende al empresario Daniel Bellini en la causa en la que se investiga la muerte de su pareja y la bailarina Morena Pearson, aseguró que los mensajes de texto que la víctima envió poco antes de morir haciendo referencia a que su pareja la quería matar no son prueba de la comisión de un homicidio.
El dueño del boliche Pinar de Rocha, preso como sospechoso de haber asesinado de un balazo en la cabeza a su concubina, ayer fue trasladado a la fiscalía de Morón a cargo de Matías Rappazzo para ampliar su indagatoria, pero se negó a declarar por consejo de sus abogados.
El fiscal le exhibió más pruebas en su contra, en especial unas 10 fojas con mensajes de texto enviados y recibidos por la víctima que complicaron su situación.
Según las fuentes, el último mensaje de texto enviado por Morena minutos antes de su muerte a un amigo decía: "Daniel me quiere matar".
Rappazzo acusa a Bellini por los delitos de homicidio simple y portación ilegítima de arma de guerra, por la pistola calibre 9 milímetros con mira láser que fue encontraba junto a Pearson cuando apareció baleada.
Lo que se sabe y lo que se supone
El caso se inició a las 6.30 del 14 de marzo cuando Pearson, de 22 años, fue hallada herida de un balazo en la cabeza en una casa ubicada en calle Brasil y avenida Rivadavia, de Villa Sarmiento, partido de Morón, a 20 metros de Pinar de Rocha.
Pearson residía allí junto a Bellini, de 58 años, con quien tenía una hija de dos años, y trabajaba como bailarina en el local bailable Pinar de Rocha, propiedad del empresario y ubicado en Rivadavia 14751 de la vecina Ramos Mejía, en La Matanza.
Bellini declaró que antes de que Pearson fuera encontrada herida ambos habían salido del boliche y fueron directamente hasta su casa, donde mantuvieron una discusión y hablaron de separación.
Luego regresó al boliche y a los 20 minutos volvió a su casa y encontró a Morena tirada en el vestidor de su habitación sobre un charco de sangre con el brazo derecho extendido y una pistola en la mano, por eso abonó la hipótesis de que su mujer se había suicidado por problemas de depresión y anorexia.
La joven fue llevada al Hospital de Haedo, donde quedó internada en grave estado hasta que a la noche murió.
En base a las tomografías del cráneo de la víctima y del testimonio de los médicos, Rapazzo acreditó que el disparo mortal fue de derecha a izquierda y no de izquierda a derecha como sostuvo el primer médico policial que revisó el cadáver.
Esta trayectoria -entró por la nuca del lado derecho y salió por el cráneo de la izquierda-, es compatible con la hipótesis del suicidio, pero para el fiscal no desecha la posibilidad de que se haya tratado de un homicidio por el que acusa a Bellini.
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