El deseo sexual a terapia

La Lic. Diana M. Resnicoff habla de las parejas que pierden las ganas de tener relaciones.

Mercedes (32 años): "No tenemos mas vida sexual, y esto se agudizó después del nacimiento de nuestro hijo".


 


Reflexión contundente, que una y varias veces escucho en la consulta. Existen infinidad de parejas, con varios o pocos años de relación, que reconocen que su deseo está en baja, que su pasión ya no es la misma, que ya no se excitan como antes. Estamos insertos en una sociedad donde hay que pensar más en el deber que en el placer. Todo se justifica por la falta de tiempo, y en este sentido, es muy peligroso dejar para mañana el disfrute sexual.



Cuando la pasión se enfría



“Nos queremos pero ya no sentimos la misma pasión”, frase esta que en la consulta, escucho casi a diario.  El deseo sexual inhibido se caracteriza porque la persona carece de apetito sexual, no se siente atraída por el sexo ni por la posibilidad de poder llevar a cabo conductas sexuales. Habitualmente este fenómeno se presenta una vez que el deseo sexual ya estaba establecido y como respuesta a un desencadenante psicológico, aunque cuestiones orgánicas como desajustes hormonales o el consumo de determinados fármacos pueden jugar un papel principal para precipitar la inhibición del deseo.



En muchas parejas, la falta de interés de uno de sus integrantes no es un impedimento para mantener relaciones; para evitar males mayores se conforman con ver como disfruta la persona amada. Pero esto puede traer serios problemas porque cuando esta situación se perpetúa, suelen aparecer sentimientos negativos por parte de quien accede sistemáticamente a una actividad no placentera.  Por eso es importante prestarles atención a los síntomas, para no diferir la búsqueda de una solución.



Los síntomas son muy evidentes y fáciles de detectar: considerarse no apasionado, no tener  pensamientos ni fantasías sexuales, no iniciar una relación sexual, rechazar o tomar distancia cuando la pareja se acerca, sentir desinterés por acariciar o ser acariciado, e inventar excusas como dolor de cabeza o cansancio. El problema se agudiza aún más cuando la reiterada negativa a iniciar un acercamiento sexual abre una serie de incertidumbres en el otro. Se llega a pensar que uno ya no le resulta atractivo al otro, que el amor desapareció o que existe una tercera persona.



La monotonía y la rutina en la cama representan un patrón que se repite mucho; esto lleva al aburrimiento y, por lo tanto, a la pérdida del deseo en parejas que tienen una larga vida sexual en común. La repetición rutinaria de actividades estereotipadas muchas veces viene condicionada por una insuficiente educación sexual, en la que la sexualidad queda restringida a la ‘normalidad genital’ privando a la persona de desarrollar su imaginación y sensualidad en su vida afectiva.



Pero tampoco hay que desestimar la influencia de la ansiedad, los estados depresivos y la baja autoestima.  En estos casos,  cuando el o los  síntomas psicológicos se solucionan, la falta de deseo remite.



Las discrepancias que muchas veces se dan en la pareja también inciden: muchas veces uno quiere con mayor frecuencia que el otro mantener relaciones sexuales, y si a esto se suma que la comunicación de la pareja puede estar deteriorada, esta diferencia de ritmos se nota  en la cama. Por un lado, uno sentirá que su pareja ya no le encuentra suficiente atractivo; y el otro sentirá que es presionado a realizar algo que no desea hacer. En cambio, si la comunicación está bien establecida no surgirán estos problemas.

La sexualidad tiene que ser un encuentro divertido y no algo más que hacer durante el día. Estamos acostumbrados a cumplir con nuestra responsabilidad y en muchas ocasiones el sexo se convierte en una obligación, en un ítem más de la agenda. La gente piensa que está trabajando en lugar de disfrutar. Y así no hay pasión que aguante.

Aumentar el deseo

Muchas parejas no son conscientes de que la falta de deseo no puede esperar. Es importante encontrarle una solución, y lo más rápido posible. Pero no es fácil. Así como no existe una única causa para la aparición de la falta de deseo, tampoco hay una receta magistral que haga que se vuelva a restablecer.



Pero si podemos hacer cosas para activarlo y volver a disfrutar:  Besarse apasionadamente, tocarse, acariciarse. Nos olvidamos de que el beso de lengua define la continuación de una relación. Después de un tiempo, las parejas no se dan más besos de lengua, salvo en los momentos en que tienen sexo. La pareja confunde: cree que el sexo es sólo el pene y la vagina. Hay que empezar a tomarse el tiempo para disfrutar. Hacerse masajes es una buena manera de sacar el deseo del “freezer". Reírse cuando se hace el amor.

Recordemos que el sexo requiere tiempo: Si esperamos hasta las 3 de la mañana, vamos a querer dormir. Si no podemos dejar las obligaciones, debemos buscar otro lugar para el encuentro. Hay que empezar desde la cena a mirarnos, algo muy importante a la hora de desear.



Las fantasías y la literatura erótica pueden ayudar. Recordar los momentos en los que apareció el deseo y volver a recrearlos puede contribuir a aumentar la libido.



Otra de las claves es innovar y abrirse a la creatividad. Es necesario buscar espacios y tiempos para la pareja . Una inyección de ternura, muchas caricias y una buena dosis de mimos.

Muchas veces, las parejas son reticentes a buscar ayuda profesional, pero es necesario animarse. Las terapias sexuales son breves, duran entre cinco y seis sesiones, y se realizan en forma personalizada, ya que cada pareja tiene que encontrar su propia solución. Se trabaja a través del diálogo terapéutico y con ejercicios y tareas para hacer en casa. Está claro: no hay recetas comunes. Pero quizá la terapia que hizo célebre a Helen Kaplan, una de las sexólogas norteamericanas más reconocidas del mundo, sea un buen comienzo. Ella asegura que sólo se necesitan tres ingredientes: tiempo, fantasía y amor...y a disfrutar.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com

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