El narcotraficante más buscado del mundo ya figura en la lista Forbes de los súper millonarios

*”El Chapo Guzmán” es un narco mexicano que acumula una fortuna de 1.000 millones de dólares.
*La lista, paradojas de la vida, iguala en el puesto 701 a El Chapo Guzmán con Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa (empresa que posee el 40% de La Sexta). Ambos de la misma nacionalidad. Uno con 54 años y dedicado al narcotráfico y el otro con 41 y en el negocio de los medios

Lo primero que hizo El Chapo Guzmán en cuanto huyó de la cárcel, fue ponerse en manos de un cirujano plástico que le redujo las mejillas y le cambió las facciones, cosa de que no lo volvieran a descubrir fácilmente. Y, claro, ya que estaba, se estiró la piel, se quitó la papada y las arrugas de los párpados, hasta lograr una imagen muy diferente a la de esta fotografía.

El gusto por el bisturí es lo único que lo une al resto de millonarios que, desde hace unas semanas, comparten sitio con el narcotraficante mexicano más buscado en la lista publicada por Forbes (aparece en el puesto 701), lo que terminó de irritar al presidente mexicano, Felipe Calderón, embarcado en una guerra contra el narco, que ha dejado en los últimos 15 meses casi 8.000 muertos. Para su indignación, esta lista catapulta a la fama a su principal enemigo y al capo más enigmático. Precisamente el hombre que Calderón querría exhibir y ver entre rejas pero que, por ahora, sólo ve en las revistas.

Dicen que la última vez que se supo de El Chapo Guzmán fue en el restaurante Aroma de Ciudad Juárez. Entró, se presentó a la clientela y obligó a que cerraran las puertas. Luego ordenó a uno de sus ayudantes despojar a los presentes de sus móviles. Cenó acompañado, se divirtió y antes de salir se despidió, devolvió los teléfonos y pagó la factura de todos los comensales. Días después el local era pasto de las llamas en un incendio provocado por un cartel rival, explica un policía a escasos metros del recinto calcinado, publica elmundo.es.

Los mexicanos no volvieron a tener noticias de él hasta que la revista lo incluyó en su exclusiva lista, a la que llega con más de mil millones de dólares y al frente de una empresa con menos de 20 años de vida. Todo un récord en un país donde es casi imposible la movilidad social. El Chapo Guzmán nació y creció en un pequeño pueblo de Sinaloa, una árida región del norte de México, conocida por servir de cuna a algunos de los narcos más importantes.

Hijo de campesinos comenzó, como todos en este oficio, muy joven en el negocio donde pronto destacó como habilidoso piloto.

Especialista en organizar y mover avionetas a uno y otro lado de la frontera, se amamantó a las órdenes de Miguel Angel Félix Gallardo, El Padrino, convertido por entonces en el principal jefe de la droga del país.

Con la detención de El Padrino en 1989, fundó su propia empresa y creó el cartel de Sinaloa mientras que los hermanos Arellano Félix se ponían al frente del cartel de Tijuana. Surgían de esta forma dos de los principales grupos criminales que siguen repartiéndose el mercado y los muertos en la actualidad.

El resto de señores de la droga vieron en el joven capo, de 35 años entonces, un peligro. Los sicarios esperaban en el aeropuerto la llegada de un lujoso coche escoltado por guardaespaldas pero terminaron matando a un cardenal que llegó en el momento equivocado, al lugar equivocado, a bordo de un automóvil similar. Poco después, en 1993, Guzmán fue detenido en Guatemala y trasladado a una cárcel de máxima seguridad en Jalisco donde cumpliría una condena de por vida. Parecía el fin de su meteórica carrera criminal.

Ocho años después, Guzmán Loera sobornó a autoridades y vigilantes de la cárcel y se fugó escondido en el interior de un camión cargado de ropa sucia durante el gobierno de Vicente Fox. Desde entonces se ha dedicado a recomponer sus alianzas y a recuperar lo que considera sus territorios dando paso a una de las etapas más sangrientas en la historia moderna de México.

Una gestión que la revista Forbes acaba de reconocer incluyendo al capo en su famosa lista de millonarios -donde están Bill Gates, Warren Buffett y Amancio Ortega-, tras acumular una fortuna de mil millones de dólares, cantidad mínima para ocupar un puesto en el listado. El Chapo, también está en otra exclusiva guía: la del FBI, como uno de los criminales más buscados del mundo.

Para hacer este cálculo la revista consideró que, en EEUU, 35 millones de fosas nasales gastan 64.000 millones de dólares al año en cocaína y otras sustancias. El Chapo controla casi la mitad de esa droga. Forbes apunta también que los traficantes mexicanos y colombianos lavaron, en 2008, entre 18.000 y 39.000 millones de dólares en 2008. El Chapo Guzmán se habría quedado con un 20% de ello, lo que le habría permitido debutar en el exclusivo club de millonarios. El cálculo de la revista, explicado así, tiraría por lo bajo.

Es una curiosidad que la revista sitúe a tiro de piedra, con escasos 100 millones de dólares más que el capo, a Emilio Botín y Los Albertos. El narco posee ya la misma fortuna que Enrique Bañuelos, el fundador de Astroc.

La lista, paradojas de la vida, iguala en el puesto 701 a El Chapo Guzmán con Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa (empresa que posee el 40% de La Sexta). Ambos de la misma nacionalidad. Uno con 54 años y dedicado al narcotráfico y el otro con 41 y en el negocio de los medios. El primero, oriundo de un pueblito de Sinaloa; y el segundo, nativo de una de la ciudades más grandes del mundo, México DF. Azcárraga, crecido y criado al abrigo del terciopelo y el oropel de su apellido y Guzmán Loera sin más alcurnia que estar al frente de la única industria que no conoce la palabra crisis.

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